Imagina perder a una mujer con valores claros, reservada, buena educación y una visión sana de familia. Una mujer responsable, congruente y con un corazón limpio, que no vive de apariencias ni de juegos emocionales. Perder a alguien así no es un simple error. Es una señal. Una señal de que no estabas listo para la profundidad, el compromiso y la responsabilidad que implica una mujer real.