Somos los de afuera los que podremos complementar y traer herramientas sociales, culturales, financieras e inclusión de ingeniería porque la realidad es que es venezolano en Venezuela se adaptó a muchas cosas inaceptables que deben cambiar.
Hay quienes creen que el país quedó en pausa cuando ellos se fueron; que la historia entró en modo avión, esperando su regreso para volver a cargar. Desde la distancia orinan fuera del perol con la convicción del exiliado ilustrado.
No alcanzan a imaginar cuánto ha hecho el ciudadano de a pie para que esto no se detuviera. Aquí se avanzó sin aplausos, sin épica y sin permiso. A empujones, con ingenio, con terquedad.
Cuando regresen, si es que regresan de verdad y no solo en nostalgia, van a tener que pedalear duro. Muy duro. Porque el ritmo lo marcaron los que se quedaron, los que aprendieron a hacer mucho con casi nada, a construir en la escasez y a crear incluso cuando la adversidad parecía política de Estado.
@codiguillos Yo creo que el cuartel del la montaña debe quedar como un museo como el museo de holocausto, que no se olvide nunca lo sanguinaria que fue esta dictadura.
Ser venezolano es una desgracia aunque tengas otra ciudadanía, hoy en Uruguay negaron visas a venezolanos con ciudadanía uruguaya por el simple hecho de ser venezolanos.