Despidiéndome de mi mujer y mis tres hijos para unirme, durante al menos un año, al tercio mourinhista. La vida son etapas y ahora irremediablemente toca esta.
preparándome psicológicamente para aceptar y tragar con cualquier locura que se le ocurra a Mourinho. Como cuando volví a escribir a la tóxica aquella que estaba tan buena.
Cojonudo. Lo que le apetece a un niño soldado del Congo un domingo por la tarde es ver a Camavinga regalarle un balón en el área a Budimir para certificar el 0-2 y quedarse a 18 puntos del Barça en febrero
El problema no es ahora Mourinho. El problema es confiar en que lo único que no te va a traicionar es el pasado — Ancelotti, Zidane, Mourinho. Y no hay mayor muestra de debilidad que esa.
Ferland Mendy acaba de volver a la cámara hiperbárica y solo ha podido cenar un yogur natural. Chendo acaba de entrar a la sala para cantarle una nana y Zidane se ha acercado al hotel para dejarle una biblia y un crucifijo. Estamos en las manos de Dios. La suerte está echada.
Yo afronto esta semana como todas las cosas de la vida. Puede que la temporada acabe el miércoles. Que luego venga la vida gris. Pero hasta entonces en nuestra mano está decidir cómo vivir estas pequeñas ilusiones. Yo lo tengo claro. La vida está en las cosas que te hacen sonreír
Tengo a mi salud mental totalmente entrenada para sobrevivir a contextos desfavorables del Real Madrid en Champions. Para lo que no la entrené es para llegar 3-0 al Etihad. No sé cómo tengo que estar ni que tengo que sentir ahora mismo.