Los subieron a pulso, 2 plantas. No es un milagro, no es una aparición divina, es el trabajo de unas mujeres que no estaban dispuestas a abandonarlos a su suerte. Cuantísima admiración
Ahh, pero si nos quejamos los docentes del calor que se llega a soportar en una cuarta de aula donde estamos junto con 25 criaturas o más, es que somos unos vagos que no queremos trabajar.