Más allá del triunfazo, MAMITA LO QUE ES EL RESPETO. Acaba de ganar el partido más importante de su vida y en vez de saltar cuál energúmeno enajenado, va, felicita a su rival, le demuestra todo su respeto y una vez que está solo festeja. Por más deportistas argentinos así.
No hay pena que alcance, no hay justicia que pueda reparar tanto daño. Que no vean la luz del sol nunca mas, que adentro de la cárcel sufran el triple. Hijas de la mierda