Solo, no solitario. Gran diferencia. Estar solo es una elección. La soledad bien vivida no te quita nada, te enseña. Te enseña a no mendigar compañía, a no aceptar migajas emocionales y a no llenar silencios con personas equivocadas.
Estar soltero y preferir no conocer a nadie, rechazar salidas, no responder mensajes ni llamadas y solo disfrutar de la convivencia con tu familia y amigos, es otro nivel de madurez.
Extraño cuando prendías la tele y ya veías los partidos.
Hoy tenes que suscribirte, iniciar sesión, entrar a tu perfil, tener Internet, saber inglés, ser fiel, ser madre y padre a la vez...
Tengo que decir que la vida adulta me ha enseñado mucho: Por fin entiendo por qué tantos adultos dejan de publicar en redes sociales o incluso desactivan sus cuentas