Resulta que escribí un texto larguísimo para, de manera políticamente correcta, explicarle a #él que lo estaba dejando. Después de pensarlo y repensarlo, me armé de valor y se lo mandé. Esta fue su respuesta:
Era un empate clavado. Estuvieron en silencio 90 minutos. Necesitaron de la ayuda del hijo de puta de Herrera para ganar y para que canten un poquito. Serán amargos toda su vida. Que vergüenza ser gallina.