Me encanta sentirme consentida, pero no por los regalos ni por las cosas materiales, sino por esos pequeños detalles que dicen "estoy aquí": atención, cariño, tiempo, interés genuino y amor.
Mi debilidad siempre serán las personas que, sin que yo tenga que pedir nada, encuentran la manera de hacerme sentir cuidada. Porque hay gestos que hablan de amor, atención y consideración sin necesidad de decir una sola palabra.