Hay personas que no saben apreciar nada, y esa es su verdadera condena. Tienen cerca a gente valiosa y la tratan como si fuera reemplazables, como si siempre hubiera tiempo. Pero cuando despiertan, ya no queda nadie esperando, porque incluso la paciencia más noble se agota y hasta el corazón más leal termina rompiéndose. Esa es la tragedia de quienes nunca aprendieron a agradecer.
Exactamente. Pedir reciprocidad en tus relaciones no es egoísmo, es dignidad emocional. No estás aquí para ser la única que da, la que siempre está disponible, la que entiende y comprende sin recibir lo mismo a cambio.
De lo que te burlas, es lo que normalizas; de lo que te quejas, es de lo que te victimizas; lo que presumes es lo que temes perder; lo que te molesta te muestra tus heridas sin trabajar y el cómo tratas a quien no necesitas, muestra realmente el tipo de persona que eres.
De nada
Vivimos en tiempos raros. Ahora, si expresas lo que sientes, eres intensa. Si pones límites, eres difícil. Si amas con entrega, dependiente. Y si intentas arreglar algo en lugar de tirar la toalla a la primera, no te valoras lo suficiente.
En una relación no se prohiben cosas, mejor dices: "esto me molesta" y esperas a que la persona tenga empatía y deje de actuar así.
Si esa persona sabe que algo te molesta y aún así lo sigue haciendo, entonces realmente no le importas tú, ni mucho menos lo que sientes.