Claro que septiembre, amarillo importa. Porque le ganaste a la tormenta y la vida te sostuvo cada día cuando ni siquiera sabías cómo ibas a lograr terminar el día.
Estar enojado conmigo es válido, probablemente te hice responsable de tu comportamiento nefasto, te puse un límite, te enseñé como no puedes tratarme y eso desacredita toda tu narrativa. Entiendo tu enojo espero lo trabajes, pero lejos de mí.
No puedes resolver la incoherencia de quien dice una cosa y hace otra totalmente distinta. Pero puedes elegir ser coherente con el tipo de vínculos que quieres en tu vida y dar espacio a los que ya tienen la claridad de base.
Recuerda que hay cosas que no se entienden, solo se aceptan.
Deja que todo sea como tiene que ser y suelta. Puedes empezar de nuevo las veces que sean necesarias, puedes elegirte siempre, aún cuando nadie más lo haga. Lo bueno llega, confía.
Por primera vez en la vida entendí que por muy difícil que sea la situación, si una persona te quiere en su vida va a hacer lo posible para que no te vayas de ella.
Tú estás para grandes cosas, así que no te conformes con menos. Sueña en grande, pon límites a las personas, haz cosas aun con miedo y valora tu propio esfuerzo: tú eres quien lo ha logrado.
La vida no es una competencia; cada quien avanza a su propio ritmo. No te compares y enfócate en lo tuyo. Habrá días difíciles, pero seguir adelante también es valentía. Confía en tu proceso: estás exactamente donde debes estar.
La madurez llega cuando entiendes que nadie puede darte lo que no se da a sí mismo. Deja de esperar lealtad de quien se traiciona, honestidad de quien se miente y paz de quien vive en guerra consigo mismo.
Vuélvete una persona que prefiera enfrentar una ruptura, perder un trabajo, estar sola o empezar de cero... antes que vivir una vida que no está a la altura de lo que sueñas.
Deja de darte importancia en la vida de quienes ya no están. Fuiste valioso en su momento, pero si fueras esencial hoy, seguirías ahí. No reclames un lugar en un pasado que ya no te pertenece; ese ya no es tu lugar.
No busques a la persona correcta sin antes convertirte tú en ella. No se trata de ser perfecto, sino consciente; no de ser ideal, sino honesto. Recuerda: sanar no es cambiar para que te amen, es dejar de abandonarte para que alguien realmente quiera quedarse.
No tengas apuro por enamorarte. El amor correcto no se persigue: llega, se queda y te elige sin dudas. Tu próxima historia será tranquila, madura y recíproca. Disfruta tu paz; lo que es para toda la vida no necesita carreras ni presiones.