si supieran cuanto tiempo, esfuerzo, miedo, ansiedad y lágrimas cuesta volver a reconstruirse, entenderían porque hay que tener cuidado al elegir quien entra en nuestras vidas y quien no; a veces hay personas que no les importa rompernos el alma y dejarnos vacios por completo.
Pedí disculpas sin tener la culpa, baje la cabeza teniendo razón, hice por otros lo que nunca harían por mí, oculte que estaba mal para no preocupar a nadie. Entonces no digas que soy egoísta, perdí la cuenta de las veces que coloque la felicidad de otros por encima que la mía.