Estaban en las estrellas, en los rayos del sol, en el olor de la lluvia, sobre la tierra, en el sabor de algunas comidas, en su ADN y uno dentro del otro.
A veces me gusta decirle a la gente:
"Espero que tengas el día que te mereces"
Y luego disfrutar como intentan descubrir si fue un deseo bonito o una amenaza.
Un dato curioso sobre Gabriela Mistral es que ese no era su nombre real. Nació como Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga y adoptó el seudónimo "Gabriela Mistral".
Existen varias teorías sobre el origen del nombre, pero la más difundida sostiene que combinó los nombres de dos escritores a quienes admiraba profundamente: Gabriele D'Annunzio y Frédéric Mistral. Aunque la propia Mistral nunca confirmó de manera definitiva esa explicación, fue el seudónimo con el que alcanzó fama mundial.
Otro hecho interesante es que, cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, se convirtió en la primera persona latinoamericana en obtener ese galardón en literatura, un reconocimiento que abrió el camino para que la poesía hispanoamericana alcanzara mayor prestigio internacional.
Es de noche.
Hay tal silencio que si Dios parpadeara lo oyera.
Yo paseo en la selva, mis plantas pisan la hierva fresca que salpica rocío.
Las estrellas me hablan y me beso los dedos finos de luna blanca.
De pronto, escucho... y el corazón se para, se enroscan mis cabellos y mi pecho se agranda;
Oh! mis manos florecen, mis miembros echan alas, voy a morir ahogada por luces y fragancias...
Es que en medio de la noche, a traves de toda esta selva, es tu dulce voz la me llama.
Él es mi imán, esa fuerza silenciosa e inevitable que domina mis mareas. Y yo, lejos de resistirme, me entrego a esa atracción con la alegría absoluta de quien encuentra su norte; me uno a él felizmente, sabiendo que en esa colisión de nuestras gravedades es donde verdaderamente cobro sentido.
Mi sol y su fuerza de gravedad.
Cuando corro tras lo que creo querer, mis días arden con agustia y ansiedad, si me siento, paciente, todo lo que necesito fluye hacia mi.
Así concluyo que lo que quiero, también me quiere, me busca y me llama hacia él.