Estoy tomando el hábito de despertarme feliz,
sin importar lo que esté pasando. La vida podría ser mejor, pero también mucho peor; solo hay que ser agradecido.
Hola amigos! Estaremos vendiendo fresas decoradas para este 14F y para el dia especial que tu quieras. Vayan a seguirnos en instagram como @giasberriesccs🍓🍫🎁
MCM, EGU y compañía no han hecho nada tangible por la liberación de Venezuela. Solamente han logrado -y con mucho éxito- en tener a la gente en un círculo vicioso electoral.
Y a pesar de su victoria del 28J (que los agarró de sorpresa!), no han hecho absolutamente nada por ejercer la presidencia más que llorar, tomarse fotos y hacer giras internacionales en vez de juramentarse, organizar gente y buscar la forma de arrebatarle el poder ilegítimo a los chavistas.
No sólo eso, mientras más info da USA, más se revelan las mesquindades de esa oposición que ha priorizado sus intereses por sobre la liberación de Venezuela.
Ergo, yo los bauticé como el "Ministerio chavista para la oposición" porque son parte del chavismo, uno que se ha encargado por al menos unos 24 años, de tenernos divididos y metidos en un laberinto electoral permanente.
Y eso muchos ya lo están viendo.
Ojalá yo pudiera hacer abrir los ojos a unos cuantos más.
Se acuerdan cuando dije que no era buena idea lo del premio nobel y medio mundo me cayó encima?
Eso pasa cuando lo que abunda no es el criterio sino el fanatismo.
Criticar no es oponerse. Criticar (de manera respetuosa, con criterio y constructivo) es ser siempre tu mejor amigo.
No fue intervención. Fue disuasión.
Carolina Restrepo Cañavera
Quien crea que Estados Unidos intervino Venezuela por petróleo no ha entendido ni el siglo ni la guerra que viene.
El 3 de enero de 2026 no comenzó una guerra. Se activó una doctrina: la respuesta anticipada frente a una amenaza compuesta.
No se trató de recursos. Se trató de geometría del riesgo.
¿Qué es una amenaza compuesta?
Cuando tres potencias hostiles -China, Irán, Rusia - y Cuba operan en tándem dentro del mismo territorio, el problema no es la suma. Es la sinergia.
•China aseguraba el control de minerales estratégicos esenciales para sistemas de guiado, telecomunicaciones y armamento.
•Irán instaló plantas de drones ofensivos capaces de alcanzar Florida desde el Caribe.
•Rusia desplegó sistemas de guerra electrónica, radares, entrenamiento en inteligencia y escudos antiaéreos.
•Cuba, desde hace años, infiltró el aparato militar venezolano, convirtiéndose en el núcleo del contraespionaje, la lealtad interna y la represión política.
Esto no era “influencia”. Era arquitectura de guerra. Una plataforma hostil multinacional a menos de 2.000 km del Comando Sur.
El umbral fue superado
Desde 2023, el Pentágono actualizó su doctrina: ya no se mide la amenaza por intenciones, sino por ensamblajes.
Si un país adversario controla los minerales, otro produce los misiles, otro provee la inteligencia, y otro controla la cadena de mando, la amenaza ya existe, incluso antes de disparar el primer proyectil.
No importa si hay declaración de guerra. Importa que hay capacidad instalada.
Y esa capacidad cruzó todos los umbrales doctrinales de seguridad regional.
No fue intervención. Fue neutralización
Por eso no se atacaron refinerías ni pozos.
Se golpearon nodos de telecomunicaciones, plantas de drones, radares y centros de comando conjunto.
Se desmanteló una infraestructura de agresión silenciosa, diseñada para operar sin banderas, pero con propósitos claros.
Esto no fue por petróleo. Fue por negación estratégica. Porque Venezuela no era ya un Estado fallido: era un satélite funcional de cuatro potencias enemigas.
La doctrina Monroe en esteroides
No se engañe nadie: la Doctrina Monroe no está muerta. Solo cambió de lenguaje.
Hoy se llama disuasión anticipada, soberanía hemisférica, control de amenazas integradas.
Pero su principio rector sigue intacto: el hemisferio occidental no es zona de operación para regímenes militares hostiles coordinados desde Asia o el Caribe comunista.
Cuba no era un espectador. Era el muro interno. Los encargados de cuidar a Maduro no eran soldados venezolanos. Eran cubanos. Entrenados, infiltrados, obedientes a La Habana. Y eso lo sabía el Pentágono desde hace años.
Esta no fue una operación militar. Fue una advertencia global
No se trató de Venezuela. Se trató del mensaje:
“No ensamblen amenazas compuestas en nuestra región. Las desmantelaremos antes de que disparen.”
Ese es el nuevo lenguaje de seguridad continental. Y la explicación no está en un blog. Está en los mapas de riesgo del Pentágono.
1. ¿Por qué Maduro no ha pedido ser puesto en libertad? Su abogado ha decidido no solicitar, de momento, la libertad bajo fianza, a pesar de que el juez le preguntó expresamente si quería hacerlo. ¿No es extraño?
No. Eso no es lo que está pasando.
En derecho penal internacional no basta con cambiarle el nombre a las cosas para que sigan existiendo.
Si el Estado acusador retira el argumento de la existencia de una organización criminal real, lo que cae no es un “detalle”, cae la base jurídica del caso.
Decir ahora que “no era un cartel clásico sino una red difusa de poder” no fortalece nada:
al contrario, debilita la acusación porque elimina los elementos mínimos exigidos por la ley: estructura definida, jerarquía comprobable, mando, continuidad y actos atribuibles como organización.
Individuos corruptos pueden existir.
Funcionarios investigados pueden existir.
Rutas de narcotráfico pueden existir.
Lo que no se pudo probar ante un tribunal es la existencia del llamado “Cartel de los Soles” como organización criminal real, y por eso el argumento se retiró.
Reformular el relato después no es precisión jurídica.
Es control de daños político.
En derecho, cuando no hay prueba, no hay organización.
Y sin organización, el “cartel” no existe jurídicamente, por más vueltas retóricas que le den.
Juraron que se trataba del Cártel de los Soles y Trump salió a desmentir el Cártel de los Soles.
Juraron que EUA iba a llamar a elecciones y Trump salió a decir que no llamaría a elecciones.
Juraron que no se trataba del petróleo y Trump salió a afirmar que sí trataba del petróleo.
O les gusta que los pendejeen o les gusta hacerse pendejos.