Pregunto yo, ¿Es normal que un presidente del gobierno como @sanchezcastejon anuncie elecciones desde el atril del gobierno y haga propaganda de su partido @PSOE acto seguido desde el mismo sitio?
@BGCatalogApp@Pelitron1314@deiflink Me sale así el juego
Filtro por jugadores y funciona bien, pero cuando activo la casilla de "Solo mejor según BGG" no sale ninguno.
@BGCatalogApp@Pelitron1314@deiflink A mí tampoco me filtra por ese campo de mejor número de jugadores después de haber sincronizado los juegos. Mi versión es la de Android.
@LuismiGlezLopez ¿Son mejores los catalanes quitar los madrileños?
Los toros ya estaban aquí con el PSOE también.
Yo también prefiero los náuticos a les madreñes.
A las procesiones va a quien quiere, igual que a los toros (y no me gusta ni uno ni otro).
Corrupción exclusiva de Foro,si...
Sobre Venezuela y sobre todo lo publicado en los últimos días acerca de supuestas salidas de presuntos virreyes y asesores presidenciales sin cartera, cambios de dinámica y movimientos para asumir el expediente, conviene mantener cautela. Visto desde la Casa Blanca, nada es exactamente lo que parece.
Medios como Axios son utilizados con frecuencia para difundir filtraciones interesadas, a veces procedentes de quienes menos se sospecha. Más allá del ruido, el equipo de Rubio sigue llevando las riendas de la política hacia Venezuela. La persona que gestiona ese expediente en el Consejo de Seguridad Nacional procede del Departamento de Estado, una señal clara de dónde continúa concentrándose la dirección política. La última reunión de llamada al orden con Delcy fue encabezada por gente del equipo de Rubio.
Sí, ha habido tensiones con el Departamento de Energía y con otros sectores de la Administración. Pero esos sectores parten con una desventaja: no conocen Venezuela, a la oposición ni el larguísimo historial de empresarios e intermediarios vinculados al petróleo, el asfalto y el cemento que han entrado y salido de Washington prometiendo soluciones rápidas.
Alrededor de Venezuela existen grandes intereses económicos, contratos frustrados, deudas impagadas y grupos que llevan tiempo boicoteando a Rubio y a su equipo para modificar el rumbo. Hasta ahora no lo han conseguido.
Resulta significativo que quienes menos apoyos reales conservan dentro de la oposición venezolana sean precisamente quienes llevan semanas, meses e incluso más de un año anunciando el fracaso del equipo de Rubio. Ese fracaso no se ha producido. Tampoco hay indicios serios de que esté a punto de producirse, porque Trump está muy contento y ha dejado claro que su apoyo a Delcy está condicionado a que esta haga lo que Rubio le pide, sin más.
@Sporchiprista Un Paco te dice que si no te gusta ir a la feria a pasar el día no eres un ser superior.
El mismo chaval que citas te dice que lo que no ve normal es hacer 3 horas de cola, cosa con la que estoy de acuerdo.
Hay numerosos argentinos que han encontrado consuelo a su derrota en la final del Mundial en la apreciación de que la selección española (y los españoles, en general) han sido muy comedidos a la hora de celebrar su victoria. Si ese sentimiento es generalizado en Argentina (que no lo sé), esto nos ofrecería una pista clara sobre las razones por las que el país del Río de la Plata ha estado en la ruina y, sobre todo, de las consecuencias de haber sufrido dicha ruina durante tanto tiempo.
En las sociedades modernas, el deporte de competición es la vía de escape habitual a los pesares del día a día. Más en concreto, el fútbol ofrece a muchísimas personas una existencia en miniatura en la que poder experimentar, sin la amenaza del abismo, los límites emocionales de una vida que de por sí, tal vez, nunca dé para tanto. El entusiasmo, ese sentimiento que los griegos definieron con la impresión de "llevar un dios dentro", habitualmente requiere una plenitud trabajada, una sensibilidad construida con esfuerzo y alejada de las inercias de lo inmediato. El fútbol proporciona un atajo, quizá no a ese entusiasmo puro, pero sí a un sucedáneo en el que la felicidad no depende del bienestar familiar, del éxito laboral o de las mieles del amor logrado, sino de que unos señores sean capaces o no de meter una pelota dentro de una portería.
La historia de Argentina ha dado muchos motivos para este acto de escapismo, para esta enajenación. Décadas de inflación, crisis recurrentes, devaluaciones, corrupción y frustración política han convertido las grandes victorias deportivas en uno de los pocos territorios donde la nación podía reconocerse en el espejo de su elevada autopercepción. Los españoles, en cambio, transitamos en un contexto distinto y, en cierta manera, antagónico: la excepcionalidad española rara vez la sentimos para bien y la autocrítica es parte de nuestra idiosincrasia nacional. Los éxitos deportivos, más que demostrarnos lo buenos que realmente somos, se nos aparecen como refugios en los que experimentar que tan malos no seremos.
Después de una generación de éxitos extraordinarios (en fútbol, baloncesto, tenis, bádminton o motociclismo), las victorias españolas parece que han perdido parte de su carácter milagroso y las derrotas, aunque duelan, ya no anuncian una nueva decadencia nacional. El deporte ha recuperado, en cierta medida, su condición de juego.
Quizá esa sea la diferencia más importante entre una sociedad próspera y otra acostumbrada a vivir en la incertidumbre. La primera puede permitirse celebrar sin humillar porque sabe que su bienestar no depende del marcador. La segunda deposita sobre noventa minutos una carga emocional insostenible y tóxica. Cuando el balón carga con el peso de la economía, de la política y de la autoestima nacional, se puede decir que adquiere la condición de opio del pueblo.