Delcy Rodríguez y la cúpula del régimen están siguiendo las órdenes de Washington, haciendo las concesiones que se les indican, pero su verdadero objetivo es ganar tiempo. Esperan que los republicanos pierdan las elecciones de medio término y, posteriormente, las próximas elecciones presidenciales para recuperar margen de maniobra y consolidar nuevamente su control sobre Venezuela.
Si no se desmantela de manera definitiva el aparato represivo del chavismo (en un corto plazo), Venezuela seguirá en caída libre hacia una crisis aún más profunda cuando el presidente Trump ya no esté en la Casa Blanca.
De continuar por este camino, podríamos presenciar una tragedia comparable a la caída de Kabul, pero esta vez en Caracas.
Ahora que ya es el día de las elecciones, voy a decir algo que tenía ganas de expresar y que llevo muchos días leyendo por estos lares.
Una cosa que nunca he entendido es lo de vendernos que hay que “españolizar” el Real Madrid porque así se recupera el madridismo.
¿Madridismo? ¿De verdad?
Llevamos días escuchando que la candidatura de Riquelme cuenta con Raúl, Casillas, Hierro y Del Bosque. Perfecto. Pues llega el final de campaña, llega el día de las votaciones, el momento en el que más necesita apoyo un candidato, y no se ve a ninguno de ellos dando la cara públicamente junto a él.
Y eso dice mucho.
Porque, si de verdad crees en un proyecto, lo apoyas cuando te puede costar algo. Aparecer cuando todo va bien es facilísimo. Lo difícil es estar cuando sabes que puedes perder.
Y luego algunos me hablan de madridismo.
Raúl y Casillas son leyendas como jugadores, nadie les va a quitar eso. Pero tampoco olvidemos que, cuando salieron del Madrid, no perdonaron ni un euro. Uno se fue al Schalke y el otro al Oporto, con el club teniendo que asumir parte de sus fichas para facilitar las salidas. Estaban en su derecho, por supuesto. Pero entonces que no me vendan después lecciones de madridismo por encima de los demás.
Y de Del Bosque mejor ni hablar. Me empezó a alejar poco a poco de la Selección él cuando se permitió que se señalara a Arbeloa como el problema porque tenía rifirrafes en los clásicos. Parecía que molestaba más un jugador defendiendo los intereses del Madrid que todo lo que pasaba alrededor. Y luego llega el caso Negreira y sale a decir que aquello no cambió nada. Pues, qué queréis que os diga, me sentó como una patada en el estómago.
Porque, además, hay otra cosa que siempre me llama la atención. Luego son muchos de estos entornos los que terminan filtrando información a determinados medios deportivos españoles que llevan años criticando, atacando y buscando polémicas alrededor del Real Madrid. Medios que, casualmente, llevan días empujando la candidatura de Riquelme. Casualidades de la vida, supongo.
Porque he visto más gestos de madridismo en jugadores que ni siquiera nacieron en España.
Ejemplos como el de Kroos, que se retira siendo una leyenda absoluta y saliendo por la puerta grande. Marcelo pasa de jugarlo todo a asumir un papel secundario sin una mala palabra y animando siempre al equipo. Zidane, después de ganarlo todo, se marcha perdonando su último año de contrato y demostrando una elegancia y un señorío que ya quisieran muchos.
¿Son españoles? No.
¿Son madridistas? Como el que más.
Y, mientras tanto, seguimos con el discurso de la españolización, como si el amor por este club dependiera del DNI.
El Real Madrid nunca ha sido eso. El Real Madrid es universal. Nuestro jugador más importante de la historia fue argentino. Han venido franceses, brasileños, alemanes, croatas y futbolistas de medio mundo que han entendido perfectamente lo que significa este escudo.
El madridismo no se mide por el lugar donde naciste. Se mide por los hechos. Por cómo te comportas cuando ganas, cuando pierdes y cuando el club te necesita.
Por eso me cuesta tomar en serio a quienes se presentan como los guardianes del madridismo mientras desaparecen cuando toca dar la cara, minimizan asuntos que han indignado a buena parte del madridismo o pretenden dar carnés de quién siente más este club según el pasaporte que tenga.
El Real Madrid está por encima de todo eso. Siempre lo ha estado.
Perdonad la chapa y gracias al que haya leído hasta aquí.
Hezze expulsado por segunda amarilla y honestamente no era para nada merecedor de la amonestación y la expulsión.
Un error arbitral que perjudica a los griegos y beneficia al Barcelona.
La gente que estais comparando a la Costa Rica del 2022 con el Auckland City, un equipo absolutamente semiprofesional y anticompetitivo al más alto nivel… estáis bien de la azotea? No sé si tendrá cura, pero deberíais intentar tratar ese asunto con un buen especialista.
A Lamine Yamal se le ha subido tanto el ego a la cabeza que tira la chaqueta al suelo en vez de dársela a la mano al utillero.
Alguien tiene que bajarle los humos a este chaval.