A estas alturas ya hasta da risa que haya quienes realmente te quieran contar que Lionel Messi no es el mejor jugador de toda la historia. El amo y señor del fútbol. Por escándalo.
@alfredoduro1@KMbappe Jajajaja usando a otro jugador para tratar de tapar tu rencor y ardor contra un jugador que los tuvo de hijo a ti y al Madrid durante más de 10 años. Mbappe cuántos balones de oro tiene? Cuántas Champions? Y ligas?.
@xevtfm En el Andador Francisco Javier Sarabia, de la Colonia Miguel Hidalgo, igual hay 5 fugas de agua, desde hace 5 meses, se reportó al Ayuntamiento y no hacen nada.Urge o van a cerrar la carretera los vecinos
Una comparación que parece infantil… pero no lo es.
$100 dólares en 1993 tenían mucho más poder adquisitivo que $100 dólares en 2026, debido a la inflación acumulada durante tres décadas.
De la misma forma, los números de Michael Jackson en su época tienen un valor incomparablemente mayor que los de cualquier artista actual cuando se ajustan al contexto tecnológico y mediático.
¿Qué quiero decir?
En 1993, sin internet, sin YouTube, sin Spotify, sin redes sociales ni streaming global instantáneo, el show de medio tiempo de Michael Jackson en el Super Bowl fue visto por 133.4 millones de personas.
Si hubieran existido todas las plataformas y herramientas de difusión masiva que tenemos hoy, esa cifra no habría sido de 133 millones… habría sido de mil millones (o más). Y esto no admite discusión.
Michael Jackson no necesitó algoritmos ni viralidad digital para ser un fenómeno planetario. Lo fue en todos los idiomas, culturas y continentes. Punto.
Mi opinión sincera sobre el show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl.
Después de toda la polémica que se armó cuando se anunció que Bad Bunny sería el encargado del show, debo admitir que tenía cierta esperanza. No porque él sea un artista ejemplar, porque nunca lo ha sido, sino porque su último álbum me había sorprendido gratamente. Sentí que, por primera vez en mucho tiempo, había un intento de volver a lo nuestro, de hablar de raíces, de identidad, de cultura latina. Me gustó que incorporara ritmos como la salsa, los tambores, elementos que conectan con nuestra herencia. Incluso llegué a pensar que ese sería el eje del show de medio tiempo.
Y aclaro algo desde ya: Bad Bunny no tiene la mejor voz, eso es evidente, pero el Super Bowl no se trata solo de voz. Se trata de espectáculo, de puesta en escena, de arte, de impacto visual y cultural. Por eso mi expectativa no era musical, era conceptual.
La decepción llegó casi de inmediato. Las dos primeras canciones fueron vulgares, agresivas, totalmente fuera de lugar para un evento como este y para todo lo que simboliza. No sentí ningún hilo conductor con ese último álbum que me había hecho recuperar algo de confianza en él. Fue como volver al Bad Bunny de siempre, el de la polémica fácil y la letra pobre.
La escenografía tampoco ayudó. Una casita rodeada de palmeras, palmeras humanas además, y una propuesta visual mínima, casi inexistente. Coreográficamente fue un show sencillo, plano, sin fuerza. Bad Bunny prácticamente no se cambió de vestuario, no hubo evolución en escena, no hubo narrativa. Dio la impresión de que no entendió lo que significa un show de medio tiempo del Super Bowl.
Hay que decirlo sin miedo: Estados Unidos es un país de espectáculo. Le gusta el show, la grandeza, el impacto visual. No es casualidad que de aquí hayan salido artistas que han marcado la historia del entretenimiento mundial. Basta recordar a Michael Jackson, a Bruno Mars, o incluso shows latinos como los de Shakira y J.Lo. Ahí hubo concepto, baile, escenografía, ritmo, emoción. Aquí no.
Hoy veo a muchos latinos, comprensiblemente cargados de rabia por el contexto migratorio y político actual, salir a defender este show como si hubiera sido histórico, como si nos hubiera dejado en alto solo porque aparecieron banderas latinoamericanas y se habló de unión. Y ahí es donde me hago una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿de verdad ese es nuestro estándar de representación?
¿De verdad un artista con letras tan vulgares se convierte en nuestro referente solo por sacar banderas y dar un discurso bonito? Yo creo que no. Y decir lo contrario habla más de nuestras propias carencias culturales que de un triunfo.
Nuestra cultura es inmensa. Está llena de artistas, pensadores, científicos, empresarios, gente brillante que ha aportado al mundo desde muchos frentes. Incluso dentro de la música tenemos referentes muchísimo más sólidos. Si mañana me dicen que Juan Luis Guerra representa a Latinoamérica, me lo creo sin dudar. Si me dicen que Shakira lo hace, también. Son artistas que han llevado nuestra música al mundo sin necesidad de vulgaridad, con talento, con trabajo, con disciplina.
Decir que este fue el mejor show del Super Bowl me parece exagerado y, honestamente, injusto con la historia del evento y con artistas que han hecho presentaciones memorables a lo largo de los años. El estadio estaba frío, la gente no lo bailó, no hubo euforia real. Y eso, en un Super Bowl, se nota.
Esta es simplemente mi opinión. No desde el odio, no desde el desprecio, sino desde la decepción. Esperaba más. Esperaba espectáculo, baile, propuesta, grandeza. Y no la vi. Nuestra cultura merece mucho más que aplausos automáticos y defensas emocionales. Merece criterio, exigencia y referentes a la altura de lo que somos.
#SuperBowl #SuperBowlLX
#BadBunny #BenitoBowl #Benito
Desde un punto de vista puramente comercial, hace sentido que Bad Bunny sea el show de medio tiempo del Superbowl. Hoy es el artista más escuchado en Spotify, más que la guera desabrida Taylor Swift. Lo que si es incomprensible es que algunos intentan pintar su música como una "revolucíon cultural". No mamen. El señor construyó su carrera cantando sobre perreo y sobre como cogerse a mujeres de la manera mas despectiva posible, con una voz de idiota babeante y con la ayuda del autotune. Es un monumento al poco talento, a la misoginia y a la imbecilidad, que hoy se cuelga del tema migratorio de manera oportunista para darle un poco de cuerpo al insufrible caldo aguado que es su música. Pero no es sorprendente que eso le encante a las masas hoy, en tiempos donde hay "intelectuales" que afirman que un ser humano con un pene en medio de las piernas es mujer y donde hay gente que se percibe como refrigerador. En el siglo más idiota de la historia, es perfectamente natural que un idiota sea el artista más escuchado.
Habiendo dicho eso, el pequeño idiota que hay en mi confiesa que le gusta una sola canción del conejo, una salsa con arreglos extraordinarios (con dinero todo se puede), con todo y que la canta con su voz de imbécil.
No se si veré el Superbowl-en general me vale madres- pero si lo veo, no apagaré la TV cuando salga el regeatonero babeante. Disfrutaré en todo caso la idiotez del universo- incluyendo la mia propia- mientras me tomo una cerveza muy fria.
No todo “éxito” cultural es progreso.
Cuando un artista como el conejito malo, Bad Bunny, convierte la vulgaridad, la cosificación de la mujer, el hedonismo vacío, la violencia simbólica y el desprecio por la dignidad humana en espectáculo, no estamos ante simple entretenimiento: estamos ante ruido tóxico.
Ese ruido no es neutral.
Forma conciencias.
Moldea deseos.
Normaliza lo que degrada.
Muchas de sus letras, celebradas por la industria y aplaudidas sin reflexión, reducen a la persona a objeto, glorifican el exceso y banalizan el mal. El gran problema no es solo el ruido, sino el mensaje que acompaña a ese ruido tóxico. Y cuando ese mensaje llega sin filtros a niños y jóvenes, el daño es profundo: confunde libertad con libertinaje y felicidad con placer inmediato.
La filosofía lo ha advertido desde siempre:
cuando una cultura abandona la verdad y la virtud,
no produce libertad,
produce decadencia.
Defender una cultura sana no es censura.
Es responsabilidad moral.
Es amor a los niños, a los jóvenes, a los hijos.
Es entender que lo que consumimos también nos construye, o nos destruye, como sociedad.
No todo lo popular es bueno.
No todo lo viral es verdadero.
Y no todo lo que “suena” merece ser aplaudido.
La pregunta no es si vende.
La pregunta es: ¿eleva o degrada?
La cultura importa.
La infancia importa.
La dignidad humana no es negociable.
El arte tiene el poder de cambiar vidas para siempre. Por eso invito a todos los artistas a asumir su responsabilidad moral y a trabajar en proyectos que eleven al ser humano, protejan a la infancia y hagan de este mundo un lugar mejor.
Porque el arte que no eleva, degrada.
@CityClubmx compré un jueguete en línea , me lo enviaron por paquetería FedEx, la paquetería no encontró el domicilio y lo regreso a sus oficinas y hoy que saldría a entregar de nuevo, me avisan que el Remitente (City Club) le habia dicho que regresarán el paquete a la tienda.
@Coppel llevo más de 2 horas, que me hicieron un cobro de una mercancía por tarjeta, me lo descontaron pero en su sistema de cobro no se refleja, no me quieren dar la mercancía ni tampoco devolver el dinero? Es en la Sucursal Coppel Carrizal, Vhsa Tabasco.
Trabajamos de manera coordinada para atender la emergencia en Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí; nuestra prioridad es abrir caminos, así como garantizar alimentación y agua potable en comunidades aisladas. Existen suficientes recursos para la reconstrucción.
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