Los aficionados que fueron ayer al Estadio Ciudad de México no son los mismos que asisten regularmente a los juegos de América o de Cruz Azul. Los altos precios de los boletos transformaron el escenario del antiguo Azteca en una “tribuna fresa”…
Ojalá algún día podamos ver los frutos de todo lo que nos esforzamos. Que podamos alcanzar esos objetivos en nombre de todos los que creen en nosotros, en nombre de aquellos que ya no están y, sobre todo, por nosotros mismos. Por saciar esa sed de romper el ciclo.