Agradar a Dios significa muchas veces desagradar al mundo, pero cuando tienes la revelación de que eres aceptado en el cielo y que Dios se complace contigo, el deseo de encajar en el mundo desaparece.
Porque todo será salado con fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué será salada? Tengan sal en ustedes y vivan en paz los unos con los otros.
- Marcos 9:49-50
“Acuérdate, pues, de tu Creador en los días de tu juventud; antes que vengan los días malos y se acerquen los años en que digas: no tengo en ellos placer”. (Eclesiastés 12:1)
“Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.” Romanos 15:4
El Señor es mi fortaleza y mi canción; El ha sido mi salvación. ¡Este es mi Dios! Yo lo alabaré. ¡El Dios de mi padre! A El exaltaré. El Señor es un guerrero. ¡El Señor es Su nombre!
- Éxodo 15:2-3
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Que las dificultades solo hagan que tu relación con Dios se fortalezca, no te canses de orar, no renuncies, y aunque sientas que todo va mal, sigue en pie; no te detengas, lo que Dios te prometió, lo cumplirá, vive confiando en que Dios te sorprenderá cada segundo de tu vida.