Desear puro éxito no ayuda mucho.
A la primera que algo falla, ya queremos tachar el año.
Mejor que llegue de todo. Lo bueno, lo malo y lo normal.
Así es como se vive.
En vez de sentir celos, estudia. Admira a quienes lograron lo que a ti te falta —confianza, finanzas, energía, estilo o gracia— y aprende de ellos. Convierte la envidia en admiración y la admiración en motor de crecimiento.