El primero en sincerarse fue Bauza, te puso el mote sinaliento para toda la vida.
Te pidió aliento Coudet.
Te lo pidió Ruben.
Y ahora te lo pidió Di María… ¡en un clásico!
Tus ídolos pasan y todos sienten lo mismo. El problema lo tiene tu gente: esa hinchada no alienta.
Messi con Argentina, Neymar con Brasil, Modric con Croacia y Cristiano con Portugal. No elegimos ser contemporáneos al último Mundial de estas leyendas, solo tuvimos el privilegio
Ángel, hubo un equipo en el fútbol argentino que daba cátedra adentro de la cancha: el Newell's de Martino. Fue reconocido por todo el país, no solo en Buenos Aires. No se lo menospreció ni se le discutió nada, porque no había qué discutirle. Tenía figuras de Selección y sentido de pertenencia, como el que tenés vos. Hasta hoy hay gente hincha de otros cuadros que me dice con bronca cómo no ganó la Libertadores ese año. A vos hoy se te reconoce cada gol, asistencia y gambeta, como corresponde, pero no podés tapar el sol con las manos.