Imagínate pensar que el mayor problema que traería el adelanto del fin de ciclo escolar sea tener que «soportar» a los hijos durante tres meses en casa.
Imagínate.
Mi vida es un constante recordar que el mundo no va demasiado lento sino que yo voy demasiado rápido.
Y, créanme, es una tortura pequeñita. Pero tortura.
Es posible que el wrap de Spotify de este año me salga Cristian Castro.
Y creo que no me va a dar ni tantita pena.
Lo estoy (re)descubriendo como voz. Como cantante. Y qué bonito.
Durante años mi madre dijo que mi papá tiene atole en vez de sangre en las venas por no reaccionar con sobresalto ante situaciones «merecedoras» de drama.
Para él es mejor dejar que el otro se vaya pensando que tiene la razón. Y evitar conflictos inútiles.
Me parece tan sabio.
¿Por qué siempre (de verdad) tienen que sacar a Bad Bunny en comentarios a videos de gente que sí canta? ¿Por qué lo convierten en medida? ¿Por qué lo meten en todo?
Suéltenlo hasta que se diluya.
Pero claro que el halftime show del SB es un código de profundos simbolismos políticos y no un espectáculo plagado de sentimentalismo puro y carga emotiva que coloca a la masa justo donde se le quiere.