A veces me quejo de la vida, pero luego recuerdo que todo lo que he querido siempre llega en su momento, que soy una persona bendecida, que la vida es maravillosa y que Diosito es inmensamente detallista conmigo.
Esta escena es brillante, no solo a nivel cinematográfico sino también narrativo, porque así se siente exactamente vivir un duelo por desamor: las estaciones pasan, todos continúan con sus vidas, pero tú te sientes exactamente igual (nótese que su ropa no cambia).