Gracias por permitirme llegar hasta aquí, por sostener mis pasos aun cuando temblaban y por recordarme que siempre hay un motivo para empezar de nuevo. Hoy confio en que este mes será mejor, más lleno de calma, de encuentros significativos y de bendiciones que lleguen a tiempo.
Te pido que este último tramo del año llegue con luz, con oportunidades que renueven el ánimo y con esa esperanza que se siente cuando algo bueno está por pasar. Que diciembre cure lo que quedó pendiente, ilumine lo que aún no entiendo y abra caminos que no había visto antes.
Querido Dios:
Hoy inicia diciembre, y con él nace también mi deseo de que este traiga un cierre distinto, mes más suave, más claro y más lleno de paz. Han sido meses de lucha, de aprendizaies fuertes y de silencios que dolieron, pero también de resistir y seguir adelante.