@Hanan_navela يا ريث اليهود المغاربة يكونون جبهة للضغت ومطالبة دولتهم بانصاف الفلسطينيين ومطالبتها بمشروعية تكوين دولة فلسطينية إلى جانب دولتهم تعيشان جنبا إلى جنب وانتهاء هذا الصراع المتفاقم لو فعلتم هذا فكراهيتكم سوف تندثر وشوف يبقى المغرب بلدكم الثاني بحق وحقيق.
Si Madrid abre este camino, Rabat también tiene cartas
Si realmente desde Madrid se está estudiando cómo utilizar las vulnerabilidades energéticas de Marruecos para presionarlo, conviene que nadie se equivoque sobre la posible respuesta.
Marruecos también tiene cartas. Y no son pocas.
La primera sería llevar con mucha más firmeza la cuestión de Ceuta y Melilla a los foros internacionales, incluidas Naciones Unidas, y mantener su reivindicación política y diplomática de los territorios que considera ocupados.
La segunda sería revisar la cooperación en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo. Si la relación estratégica deja de estar basada en la confianza y pasa a estar basada en la presión, ningún mecanismo de cooperación debería considerarse intocable.
La tercera sería revisar los acuerdos de cooperación migratoria y fronteriza. Marruecos controla una parte fundamental de su frontera y su colaboración tiene un valor evidente para España y para Europa. Esa cooperación no puede tratarse como una obligación unilateral mientras, al mismo tiempo, se estudia cómo presionar a Marruecos.
La cuarta sería revisar acuerdos económicos, inversiones y relaciones empresariales, acelerando la diversificación hacia otros socios y reduciendo cualquier dependencia que pueda convertirse en instrumento de presión.
La quinta sería revisar determinados aspectos de las relaciones aéreas y marítimas con Ceuta y Melilla dentro de las competencias y del derecho internacional, porque la posición geográfica de Marruecos también constituye una realidad estratégica que nadie puede ignorar.
Y la sexta sería acelerar todavía más la autonomía energética de Marruecos. Si alguien cree que puede utilizar la energía para debilitar al otro, la respuesta más inteligente es eliminar esa vulnerabilidad.
Pero hay algo todavía más importante.
Marruecos no necesita descubrir ahora las vulnerabilidades de España. Son demasiado evidentes.
España tiene intereses económicos y empresariales muy importantes en Marruecos. Necesita cooperación en seguridad. Necesita cooperación fronteriza. Tiene intereses comerciales, energéticos y estratégicos. Y ambos países están vinculados además por proyectos de enorme importancia, incluido el Mundial de 2030.
Por eso, si Madrid decide convertir la interdependencia en un arma, debería entender que la interdependencia funciona en los dos sentidos.
No se trata de amenazar a España.
Se trata de advertirle de una realidad:
si uno empieza a utilizar las vulnerabilidades del otro como instrumento de presión, el otro también puede dejar de considerar intocables las relaciones que hasta entonces había tratado como estratégicas.
La pregunta, por tanto, no es si Marruecos tiene cartas.
Las tiene.
La verdadera pregunta es si alguien en Madrid ha calculado correctamente qué ocurriría si decide utilizarlas primero.
Porque jugar con la energía de una población, con la economía de un país y con sus dependencias estratégicas no es un simple ejercicio de presión política.
Es abrir una puerta que puede ser muy difícil de cerrar.
Si Madrid quiere cambiar las reglas, Rabat también puede cambiar su juego.