No se preocupe majestad, solo quiero que recupere su brillo… -el pelirrojo tenía un plan bajo sus buenas intenciones, pero parecía el menos egoísta en este momento donde todos olvidaron el rey-
No puedo debilitarme ahora… -agarro su muñeca vendada- Solo unos días más antes de que la princesa lo note… -dejo escapar una pequeña risa- Vaya princesa olvidando a su propio padre… -miro el vendaje-
Déjame ver… -extendió la mano, Alastor miro la mano del rey y miro al rubio. Con cuidado extendió su brazo herido que tenía un vendaje debajo de la ropa. -
¿Cómo está tu mano?... –las orejas del pelirrojo se levantaron y miro al rey- Has estado cuidando de mí, pero ¿tu mano estaba bastante mal verdad?... –dejo el plato a un lado y se levantó para acercarse al pelirrojo-