El creador Yoko Taro confesó que desarrolló NieR: Automata haciendo lo que quería y buscando ocultarse de Square Enix para evitar que interfirieran con su proyecto.
Resulta que la directiva apenas esperaba vender 300,000 copias en todo el mundo y la producción solo se aprobó porque el productor amenazó con renunciar si no le daban luz verde. Por si fuera poco, Taro estuvo a punto de ser despedido al negarse a cumplir con el horario de oficina, defendiendo todo el tiempo que él solo diseñaba un juego normal para gente normal.
El proyecto que los ejecutivos veían con desconfianza y cuyo director desafió todas las normas corporativas terminó superando las 10 millones de copias vendidas en todo el mundo.