verdad. Por ahora, tú y yo llevamos la propuesta a Faraday y Ratchet.
Bajó la faca, concediéndole a Krieg una mirada reacia pero divertida.
—Me duele admitirlo, pero aportaste algo útil. Una tregua hasta acabar con los Sucios. Después volvemos a “odiarnos” con calma.
Sostuvo la faca frente al rostro mientras meditaba la ocurrencia. Que hubiese salido de Krieg constituía la parte más alarmante, mas no carecía de juicio: los Sucios ya les disputaban comida y territorio; continuar gastando fuerzas entre ambas pandillas sólo les facilitaría la
faena. Una tregua temporal no los volvía aliados ni borraba las cuentas pendientes. Únicamente aplazaba los cantazos hasta recuperar el control del lugar.
—Hablar no cuesta na’. los furritos y las focas pueden sentarse a negociar cuando aparezcan quienes cortan el bacalao de
contemplándola. Podrían iniciar en ese momento, pero era un hombre precavido y hacer una jugada riesgosa con tan pocos, habían pocas probabilidades de salir vivos. Pero esperar a por lo demás también tenía sus riesgos.
El semblante de Panther delató cuánto le agradaba la nueva propuesta alimenticia. Sonrió, complacido de haberle revuelto el estómago.
—No pongas esa cara, panterita. Bien cocidos y con bastante sazón, todo baja.
Mientras la escuchaba distribuir las posiciones, extrajo de la
pretina una faca estrecha, de hoja serpenteante y empuñadura color vino. La sostuvo frente a sus ojos y recorrió el acero con el pulgar, comprobando su temple.
—Ahora mismo somos cuatro, ¿Crees que cuatro pueda con un número que nos sobrepasa?
Alzó ligeramente la faca, aún
Rubio ahora desvía la vista a Krieg, contemplando tanto a él cómo la pregunta hecha.
—Eso mismo, nene, no creo que los Sucios hayan matado a los Candados. Alguien les limpió el camino antes de que salieran del subsuelo.
Y bastante conveniente que suceda ahora.
ocurrencia anterior y ladeó apenas la cabeza.
—Después veremos cuánto de esa carne todavía resulta comestible. Sería una descortesía desperdiciar las nuevas provisiones.
El hacha incrustada en la mesa obtuvo una mirada complacida. Al menos Panther no necesitaba que le dibujaran la urgencia del asunto.
—Me parece perfecto. Si permanecen reunidos, podremos encerrarlos desde ambos extremos y limpiar el lugar de una sola vez.
Entonces recordó su
Que Brutus aprobara una idea suya merecía registro histórico.
Recuperar la cafetería era sencillo; la desaparición de los candados, no. Veinte hombres no habían atravesado el metal por obra divina.
— Los candados no desaparecen solos y no pienso cerrar esta mierda sin
“¿Por qué no usaban a los malditos bellacos sueltos cómo comida? Al final es carne y se están quedando sin provisiones por culpa de esos pendejos.”
Epa, pensamiento intrusivo.
Must be the wind.
@MALAHlERBA Sorpréndeme.
Aunque siendo honestos, él ya tenía una leve idea de lo que podría hacer Edge. Entrecerró los ojos antes de añadir:
— Si dices «mi presencia», te arropo hasta la cabeza y me llevo algo de tu aula como depósito. Aquí se negocia seriamente.
No se tomó la molestia de anunciarse; empujó la puerta del aula de @MALAHlERBA con el hombro y se adentró en ella con la soltura de quien pagaba renta allí, aunque ni siquiera pagaba la propia. Llevaba bajo el brazo una libreta atestada de tachones, listas y planes para la
@MALAHlERBA le enseñó el resultado.
—Trato. Te consigo ambas cosas, de las buenas; no una lechuga reseca del patio vendida. —aseguró, dándole un leve golpecito a la libreta—. Ahora falta saber qué recibo yo. Puedes aportar mercancía, contactos, trabajo o alguna idea pa’ la fiesta.
@RATCHETGB cae mal; y si me portas bien durante esto, quizá hasta te conceda el privilegio de firmar la otra.
Dicho esto, me ha guiñado un ojo y deja que Ratchet tome las riendas en su campo, confiando plenamente que el resultado quedaría mucho más que hermoso.
@RATCHETGB atentos a cada movimiento ajeno ¡no por desconfianza! era por la conciencia de que, al marcharse, llevaría sobre el cuerpo algo nacido de las manos de Ratchet. ¡Increíble!
—Haz lo tuyo. Pero trátamela bonito, que todavía la necesito para trabajar, fumar y señalar gente que me