pero intuye que Adolphe será inteligente y descubrirá que su misterioso amigo invisible se traga de Mikhail. O eso desea.
¿El libro? Una tontería, pues se trataba de "Asesinato en el Orient Exprés" de Agatha Christie.
Sí, muy original.
— @dreadkiss_
Él siempre llega tarde para estas cosas, pero nunca ha sido un hombre muy dado a las festividades y se puede apreciar en su rostro cada vez que entonan un villancico.
Pero por una vez ha decidido tener un detalle y encima de la almohada del preso hay un libro >
envuelto junto a una nota.
“Si sabes quién es el asesino antes de terminar el libro, quizás te lleve de nuevo a la torre. No vale hacer trampas.
Feliz Navidad o lo que celebres.”
No hay ninguna pista de quién podría ser el remitente más allá de la letra tosca del guardia, >
tiene Adolphe con él. Es posible que a este paso nunca se acostumbre del todo.
— Demuéstramelo.—
Formuló deespués de haberse quedado mirando a esos sibilinos orbes y con el pulgar de su zurda acaricia la nuez ajena.
— Ayúdame.
Una mezcla un tanto extraña pero que les hace estar en esta situación.
Una vez que escucha la respuesta ajena una sonrisa se curva en sus labios, aunque en caso de haber recibido una negativa posiblemente hubiera violentado contra el recluso.
¿La excusa? Su estado de >
leve embriaguez a pesar de encontrarse en plenas facultades.
— Bien, bien.—
Sin embargo, hay una palabra que ha llamado la atención y que hizo que se quedara de nuevo en silencio, analizándola.
"Tuyo".
Aún le cuesta asimilar la extraña devoción, fijación o la mierda que >
Su cabeza está quebrada.
El agarre de Mihail se vuelve algo tembloroso, fruto de la repentina indecisión que acaba de tener y por eso apoya su cabeza en el pecho ajeno.
— Tú me ayudarás...—
¿Es una súplica o una orden? Que Adolphe lo tome como quiera.
El de los fetiches raros sigue siendo Adolphe, Mihail sólo es un guardia con sus pensamientos intrusivos.
Debido a que se ha peleado y salió humillado por el uniforme de Adolphe, sus manos siguen en la espalda ajena.
— No voy a dejar que aquello me joda.—
Respondió >
bruscamente ya que sabe a que evento traumático se está refiriendo el preso, al cual reacciona con un resoplido. No quiere admitir que desde aquel día no ha tenido ningún encuentro. Y ahora se encuentra en un estado algo contradictorio, el del querer continuarlo y el de frenar. >
El guardia se percata que Adolphe decide ser sumiso con él en un acto como este, lo cual hace que se ría en su cabeza, ¿ahora es cuando le hace caso? Lo iba a matar en este momento.
Como parecía que no tiene ninguna necesidad en seguir “forzando” la unión de ambos cuerpos, su >
diestra se aleja de la nuca adversa para bajar por la espalda. Maldice el uniforme de los presos, pues /quiere/ tocar de más la piel adversa y no puede por lo complicado que es quitar ese puto mono.
— Tsk.—
Adolphe puede ver el enfado (sí, puede enfadarse aún más) por esa >