> que se hallaba, tomó uno de los filos de su cintura y rasgó la piel del brazo de la cual emergió una rosácea mezclada con tonos ennegrecidos. Caía a borbotones, como si no le importara perderla.
Ni siquiera exponiendo su identidad y el resto de títulos lograba amedrentar a la mujer que se encontraba delante suya, esto era insultante. Rerir inspiró hondo, solo que eso no indicaba nada bueno porque colmaba su paciencia esa perseverancia e insistencia.
"¿Solo soy >
—Ver una escena de muerte así... Solo ha logrado que la perfumista frunza el ceño , sin llegar a frustrarse o asustarse. Era tan familiar con la muerte , que lo único que la molestaba , era tener un asesino a su lado.
Tan solo cambió su postura a una más ligera , [ ... ]
> haciendo, el único motivo por el que quería estar a solas era para aprovechar para planificar cualquier cosa a futuro.
Una para nada buena, por supuesto.
"¿Se puede saber para qué te interesa mi sangre? ¿TANTO te importa ese detalle tan estúpido?" Porque de lo irritado >
Presentaciones... Rerir pasó por alto las palabras de la contraria cuando su mirada se enfocó en los turistas ignorantes que se estaban aproximando a la superficie infectada, por eso aprovechó para extender la mano y contraer los dígitos hasta que emergieron varias de ellas en >
ㅤ"¿Y sabe el señorito que las vendas se cambian?"
—Y sigue y sigue , hasta ha alzado una mano para echárselo en cara. Aún si hablan normal , puede presentir que hay algo extraño en él... Como si la muerte también estuviese presente , a la vez que se niega a llevarlo—
> la cabeza.
Literal y metafóricamente hablando.
"Mi nombre es Rerir, el Maestro de la Cacería Salvaje y uno de los Cinco Pecadores de Khaenri'ah." Finalmente mencionó todo su nombre junto al resto de los títulos, intensificando la mirada sobre la insignificante perfumista >
"... Eso no te importa, las vendas me siguen cubriendo bien." Soltó sin más, endureciendo la expresión conforme inspiraba hondo. No sabía que existían humanos tan insoportables como ella, sobre todo porque no se inmutaba de ninguna forma.
Rerir dejó salir el aire contra las >
ㅤ"Me gusta crear perfumes , eso es todo. ¿No es más raro andar a todos lados con vendas sucias?"
—Ha entrecerrado los ojos ante sus palabras , qué hombre más... Es que no tiene ni palabras—
ㅤ"Me dijiste que me apartase , cuando solo venía a por flores."
> telas que cubrían su boca, sacudiendo la cabeza y dando media vuelta para buscar zonas corrompidas. Algo que le pudiera servir... Para recuperar más su poder.
"Me he cansado, vete a hacer lo que quieras." Murmuró con el ceño marcado, porque tenía un objetivo distinto. De lo >
Prácticamente, su piel no era igual a las demás porque parecía más una especie de cadáver andante que ha vivido cientos de años.
"¿Una perfumista...? Eres muy rara." Es lo primero que espetó, sobre todo cuando le golpeó antes y no mostró siquiera ningún tipo de temor. >
—Tras cancelar el veneno por la sobredosis de dendro , Émilie apartó la mano , viéndola unos instantes. Qué sensación tan extraña , le recordaba al tacto de un cadáver... Por eso , tardó de más en responder la pregunta—
ㅤ"No , soy una perfumista."
> Una risa escapó de él cuando exigió disculpas, sacudiendo la cabeza en el proceso.
"¿YO? ¿Pedirte disculpas a ti? Ni hablar, tú eres la que me ha pegado. Es más, debería de matarte ahora mismo." Soltó a continuación, hundiendo los dedos en la palma libre mientras tensaba >
> como tal hacia él de lo debilitado que se hallaba. Tan solo se desvaneció sin siquiera rozar a Flins, todo por su culpa... Todo por ÉL.
Rerir apretó la mandíbula, ignorando que debía de entrar para luego observar el resto del paisaje.
"No, no quiero entrar."
"Algún día te mataré y acabaré contigo, lamparero." Lo sentenció a regañadientes, mirando de soslayo la dichosa lámpara que sostenía. El puño cerrado reunió un mínimo de poder con el que pretendió lanzar una especie de orbe explosivo, pero este ni siquiera alcanzó a estallar >
Tal vez no habían sido las mejores palabras, y en realidad lo sabía. Verlo rabiar tan fácil era entretenido, mas sabía que no debía provocarlo en demasía — pues a saber por dónde terminaba saliendo.
“Tan sólo es estar en la lámpara. No puedo permitir que vayas a tus anchas +