Únicamente para dejar aquello llegar a la cama pues pensó que era precisamente ese el objetivo.
— Nao... ¿Q-que es esto?
Pregunto con temor a saber si es que era algo de algún monstruo o animal extraño.
— N-nao...?
Nunca había oído ese nombre, un nombre totalmente nuevo para ella, sintió el falo cálido sobre sus muslos y posteriormente la forma en que se restregaba en los mismos.
Su primer instinto fue separar los muslos abriendo un poco las piernas.
Extraña físicamente.
Quizás también un poco emocionalmente.
Como sea, su pequeño cuerpo se estremece al momento que las manos ajenas se pasean por el mismo.
Uhh... Nuevas sensaciones extrañas...
Es mas bien, un beso romántico, además, ¿Cómo desconocida? Es ella quien se está encargando de cuidarla.
Tampoco es cuidadosa con sus manos, manosea su cuerpo, sus dedos marcan su pálida y delicada piel, es su propiedad, su pequeña muñeca de porcelana.
Claramente mordió, mordió con fuerza mientras sus blanquiscos ojos dejaban salir algunas lágrimas, claramente sentía un dolor inexplicable para ella, aunque quizás no sea el peor dolor que haya sentido.
Su cavidad se abrió lentamente dejando entrar con dificultad el falo ajeno.
⠀⠀⠀⠀─── ❝ Respira profundo, va a doler.
Eres fuerte y valiente, ¿Verdad?
Bien, ahora tienes que serlo mas. ❞
Y tras decir aquello, puso en su boca aquel par de dedos que estuvieron en su coño, la animó a morder al mismo tiempo que movió la cadera para comenzar a forzar
— No... Creo que este aquí...
Sigue palpando con sus manos pero no encuentra nada, lo único que ha sentido es un líquido cálido sobre su piel justo donde debería estar su vestido.
— Mmh... ¿Estas segura que no esta fuera?
Perdió su libro... Lo esta buscando por todas partes palpando con sus manos cada centímetro de lugar.
Ahora mismo tiene la cabeza bajo la cama... y el culo bien alzado fuera de la misma.
¿De verdad quiere jugar con ella?
Eso... Eh... La hace... Bueno, justo ahora esta sonriendo... Tal vez...
No lo sabe, ¡Pero pueden jugar juntas!
No sabe que hace una doctora o enfermera a ciencia cierta pero... ¡Se va a esforzar!
Entonces, ¿Es eso un beso adulto?, su primera experiencia... De la mano de... Una extraña conocida... Más bien, de la boca.
Sus manos aprietan sus puños con apenas fuerza, intenta usar su lengua justo como la ajena pero es pequeña y no alcanza más que a lamer la contraria.
Y es eso lo que hace que ella no pueda apartarse, devora su boca sin verguenza, no hay parte de sus mejillas internas que no termine relamida por la la lengua de la rojiza.
Estuvo a punto de llegar, en el momento en el que fue interrumpida sus sentidos captaron aquel olor y sonidos, sus delgados y pálidos muslos apretaban el falo ajeno aunque no había fuerza suficiente para hacerlo doloroso.
Era la primera vez que sentía... Uno.
⠀⠀⠀⠀─── ❝ No, no.
Aún no. ❞
Mencionó mientras apartaba sus dedos de su interior, primero los pasó por la nariz de la joven, luego le permitió escuchar como chupaba ambos dedos a un lado de su oido.
Se bajó las bragas bajo la falda, dejando descansar la erección entre
Y aunque se notase la erección ajena la pequeña no podría ni darse cuenta, sus blanquecinos ojos perdidos no proyectan imagen alguna para ella.
Solo puede... Confiar... Pues ni siquiera puede pelear, solo ceder y pedir que, quien se encuentre frente a ella, sea buena con ella.
Aquel toque... Es nuevo para ella, todo es nuevo para ella, se estremece, sus manos se colocan sobre la ajena, no la aparta, simplemente es extraño para ella sentir algo así... ¿Porque tocaría esa parte justamente?, No entiende, pero si entiende las preguntas.
— Soy... Emily...
Se detiene unos segundos, con las manos temblando mientras trata de quitarse los guantes de su traje torpemente, volviendo a tocar con las manos sudadas el pecho plano antes de hablar.
ᅠᅠᅠᅠᅠ—— Yo... Y-yo... Solo vine a 𝒂𝒚𝒖𝒅𝒂𝒓 ——
Decía, mientras las palmas ⇲
Tanto que puede hacer ella y tanto que Emily ni siquiera sabe que puede hacer, su boca novata en contacto con otra solo se limita a seguir un patrón de movimiento imaginado.
Un patrón torpe.
Si le gusta, no será ella quien la detenga, se relame para humedecer y ahora, deja pequeños chupetones sobre ellos, de vez en cuando atrapándolos para tirar sin usar los dientes.
Su absoluta y total inexperiencia se hace presente: no sabe que hacer, no sabe que no hacer, solo se queda abrazada, con sus frágiles y delgadas piernas temblando por el estímulo ajeno, su corazón latiendo más rápido que nunca, y su boca dejando escapar gemidos, suaves y dulces.
Pequeños besos deja alrededor de su cuello, su agarre es firme, le permite saber que no la dejará caer, su otra mano se aferra con fuerza para que apenas pueda moverse.
Ahora dos dedos hacen todo el trabajo, hurgando en el apretado y húmedo interior, empujando con cuidado.