— ¿En serio? Muéstrame que has comprado después, ¿si?
Sabía que dichas compras habían salido de su propio bolsillo, pero verlo tan feliz era mucho mas valioso que cualquier otra cosa.
— ¿Y has estado comiendo apropiadamente? Recuerda no saltarte ninguna comida.
Para evitar accidentes, dejó su café de lado & correspondió con mucho gusto al abrazo, acariciando la espalda ajena aún con una sonrisa.
— También estoy feliz de verte, fufu. Yo estoy bien, sí, aunque es verdad que he tenido bastante trabajo��� ¿qué hay de ti? ¿Alguna novedad?
Apenas ha oído al más joven, sonrió notablemente & saludó a este mismo, dirigiéndose hasta donde estaba para tomar asiento junto a él.
— Kaname, buen día. ¿Qué tal va todo?
Más exhausto no puede estar; incluso si ya no responde la correspondencia de su hermano, sigue manteniendo la mala costumbre de responder a toda carta que se le entrega… su muñeca está sufriendo a más no poder.
— Cómo que la mataste. —la cara que ha puesto es una cosa bárbara, pero bueno, mejor revisa si de verdad está muerta—. Pásame un vaso de agua, a lo mejor con eso se le pasa la intoxicación…