Si no aprendés a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendés a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendés a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de vos.
Me hablaron de Dios desde niña, pero realmente lo conocí en mis procesos, en mi ansiedad, en mi soledad, en los momentos donde sentía que no podía más. Ahí estaba Él.
Desde temprano estuvimos acomodando con todos los jóvenes de la iglesia para el festejo del día de los niños, gracias Dios por cada nene y mamá que fueron a pesar de la lluvia, pudimos compartir todos juntos!! ❤️