malas intenciones.
⠀ — Espero encuentres a tu amigo, a mi nada me ha pasado... A cambio de tu amabilidad supongo puedo ayudarte, te puedo cuidar.
Sugirió devolviendo las caricias sobre el rostro impropio.
y vasos con alcohol justo como había descrito el contrario pero dudó pues seguramente era su imaginación trabajando con algo apenas escuchado. Bien podría su supuesto amigo querer aprovecharse más no encontraba razón cuando él no tenía ni un centavo y no percibía >
aunque ésta vez logrando ignorar los sentimientos encontrados que ésto le traía.
⠀ — Me has confundido con alguien más... Siento haberte robado, hombre misterioso. ¿En serio tenías cabello rosa?
nada lo que esperaría del extraño que estaba ¿Agonizando?
⠀ —¿Pues a qué dimensión me llevo el baño? Parece que te ha atropellado un camión.
Ladeó la cabeza tirándose a un lado del contrario, por alguna razón llevando una de sus manos a los oscuros cabellos ajenos >
sacaría ventaja de la situación. Una casa gratis sin tener que hacer nada no era algo que consiguiera con facilidad.
⠀ —No me pasa nada, tio.
Rodó los ojos pero le siguió, su cabeza doliendo un poco, el olor ajeno le traía recuerdos de algo que no lograba ver con claridad.
muy clara a pasar la noche con aquel desconocido.
⠀ —Sí, mi nombre es Reiko. No me ha pasado nada, no te conozco, hombre.
Chasqueando la lengua sacó lo que apenas había sacado.
⠀ — Supongo que alguien te contó de mi... ¿Qué me vas a pedir a >
bolsillos con un par de pertenecías ajenas. Que buen día iba teniendo, con lo recién robado seguro podría pagar una buena noche en un hotel en vez de ir a dormir al cine.
Las mañanas eran difíciles de soltar, sus manos al haber tomado el brazo del muchacho habían inspeccionado y tomado lo que portaba, su voz y sonrisa actuando de distracción.
Se iba a echar a perder muy pronto y en el proceso podría lastimar a otro con mucho gusto.
Pobres tontos... Tenían mucho tiempo para ser felices ¿Sus corazones podrían sanarse el uno al otro?
¿Se podrían reconocer aún sin recuerdos?
Pobre idiota, alguien muy aburrido en el infierno movió hilos de aquí y allá para enviar a un ángel a "borrar" sus pecados. Un trato fácil de ganar para el desconocido de malas intenciones pues sabía que Reiko no duraría mucho con la pureza que tenía ahora.