La CNTE acaba de dejarle una lección brutal a México:
No necesitas trabajar, innovar ni producir. Basta con bloquear, presionar y secuestrar vías de comunicación hasta que el gobierno te premie con 800 millones de pesos.
Al final, el mensaje es claro: en México se castiga al empresario, al trabajador y se recompensa al extorsionador.