De los creadores de “son las joyas de la abuela y no valen más de 30.000-50.000€” llega ahora esto. Que se las regaló un señor que lleva más de 11 años muerto.
Tenemos una Directora de la Guardia Civil empeñada en acabar con la Guardia Civil, un ministro de Justicia empeñado en acabar con la Justicia y un Presidente de España empeñado en acabar con España.
Mejóralo si puedes.
El padre de un violador en grupo de orogen paquistaní no considera que lo que hizo su hijo sea una violación.
Culpa a la víctima, que tenía 13 años.
Así piensa esta gente.
No los quiero en mi país.
Pero se las quedó y las escondió en su caja fuerte.
No las entregó a Patrimonio Nacional.
Nunca regularizó su situación fiscal.
@PSOE#chorizos
https://t.co/fsWc2SyHKk
Si hubiesen encontrado millón y medio de euros en joyas sin declarar en la caja fuerte de Aznar o de Rajoy ibas a estar tú aquí pidiendo respeto institucional.
El chavista Nervis Villalobos logró la nacionalidad por la Ley de Nietos sin tener un antepasado exiliado por el franquismo.
Informa Fernán González (@fernangonzalez).
https://t.co/8NzIgGaXnB
🚨‼️IMPORTANTE:
Incluso aunque Zapatero consiguiera demostrar que las joyas son un regalo institucional de cuando era presidente, habría un camino para condenarlo sin que haya prescrito: el blanqueo de capitales.
El blanqueo exige dos cosas: que los bienes procedan de un delito y que exista una conducta de ocultación.
¿El delito previo?
La apropiación indebida.
Si las joyas eran regalos institucionales de valor, la norma de 2005 obligaba a incorporarlas al patrimonio público. Zapatero podía recibirlas como presidente, pero no quedárselas como particular.
Si tenía obligación de entregarlas y las conservó como propias, ahí estaría el origen ilícito.
¿Y la ocultación?
Su Gobierno negó hasta 17 veces haber recibido regalos de valor.
Si esas negativas eran falsas, pudieron servir para evitar que las joyas fueran identificadas, inventariadas y entregadas al Estado.
Pero la clave es otra: si esas joyas siguieron durante años fuera de inventario, fuera del patrimonio público y guardadas en una caja fuerte privada, la ocultación no habría terminado en 2011.
Habría llegado hasta hoy.
Y si la ocultación llega hasta hoy, el blanqueo no estaría prescrito.
Además, el Supremo admite condenar por blanqueo aunque el delito previo esté prescrito, porque el blanqueo es autónomo: basta con probar que los bienes proceden de una actividad delictiva.
Por eso la defensa de Zapatero es tan difícil.
No le basta con decir: “eran regalos institucionales”.
Tiene que demostrar que podía quedárselos legalmente.
O que, aunque no pudiera, la ocultación terminó hace más de diez años.
Si no rompe una de esas dos patas, la vía del blanqueo sigue abierta.