Nunca fui tan valiente como el día en que miré a la persona que amaba y decidí que ese era el último día estando juntos, porque aunque le amaba mucho, esa persona estaba dañando mi salud mental.
Me atrevo a decir que el peor tipo de tristeza es esa en la que no derramas ni una sola lagrima, solo te recuestas en la cama y parece que no hay nada dentro de ti, no sientes nada. Estás ahí, existiendo, solo porque no tienes de otra.