Esas canas, esas patas de gallo, esas facciones que, sin querer queriendo, delatan la llegada de las cuatro décadas. Pero hay algo que tiempo jamás podrá marchitar: esa mirada similar a la del nene de 17 años que, tímidamente, se terminó consagrando como el mejor de la historia.
—Mmm… ¿qué pasa? ¿Messi llegó para el partido de su despedida?
—No, despertate, ¿cómo que partido de despedida? Estás soñando, Messi acaba de llegar con la Copa, somos campeones del mundo.
A las personas que no tiran la basura al suelo y prefieren guardársela en el bolsillo hasta encontrar un recipiente, las amo con toda mi alma y espero que tengan la mejor vida del mundo.