La ansiedad no siempre desaparece cuando empiezas a confiar en Dios.
A veces ocurre algo más profundo: dejas de permitir que la ansiedad sea quien gobierne tu vida.
San Pablo no dice simplemente "no tengáis miedo". Dice: "En todo, mediante oración y súplica, presentad vuestras peticiones a Dios" (Flp 4,6).
La fe cristiana no promete una vida sin tormentas. Promete algo mucho más grande: que no tenemos que atravesarlas solos.
Cuando Cristo se convierte en nuestro centro, cambia incluso nuestra relación con aquello que no podemos controlar.
No se trata de entenderlo todo, sino de saber en quién hemos puesto nuestra vida.
Las olas pueden seguir golpeando.
Pero quien tiene a Cristo como fundamento puede encontrar paz incluso en medio de la tormenta.
🙏✝️
Morgan Freeman no se equivocó cuando dijo:
Conviértete en un hombre que pueda enfrentar una ruptura, perder un trabajo, lidiar con deudas y aun así decir:
Dios está conmigo. Lo resolveré.