El martillo de herejes, el faro de la cristiandad, la luz de Trento, la espada de Roma, la orientadora espiritual del orbe, vuelve a ser campeona del mundo. Como está mandao.
@EGMaiquez@Paseante44@eldebate_com Don Enrique, me acordé de usted el otro día con la descripción que hace Ovidio de la edad dorada en su Metamorfosis: "El pino aún no había sido derribado en sus montes de origen, ni había descendido hasta las aguas transparentes para recorrer el universo desconocido, y los seres
Estas declaraciones de la Ministra de Igualdad, Ana Redondo, son un ejemplo de misandria y sexismo contra los hombres.
Llamar “especies radicalmente distintas” a hombres y mujeres, aparte de falso científicamente, es una forma de degradar al grupo masculino. Implica una idea de inferioridad, decir que hay que “ayudar a evolucionar” a los hombres implica que están en un escalón inferior al de las mujeres en lo social, emocional y moral. Es exactamente el mismo mecanismo que el sexismo tradicional contra las mujeres, pero invertido: “las mujeres somos más avanzadas, los hombres necesitan ser corregidos y mejorados”.
Son claramente un ejemplo de prejuicio basado en el sexo. Atribuye características negativas generales a todos los hombres (emocionalmente inmaduros, anclados en privilegios, negadores de sentimientos y debilidad). No habla de comportamientos individuales, sino del “género masculino” como un colectivo defectuoso.
Por otro lado, implican un doble rasero evidente: Si un político dijera que las mujeres son una especie distinta y hay que ayudarlas a evolucionar (porque están ancladas en estereotipos emocionales, victimismo, etc.), le caerían encima acusaciones de misoginia, cancelación y dimisión inmediata. Aquí es la ministra de Igualdad quien lo dice y la noticia se trata como algo normal.
Y hay que tener en cuenta el contexto de poder. No es una tuitera random la que dice esto. Es la titular del Ministerio de Igualdad del Gobierno de España. Cuando la persona que gestiona las políticas de “igualdad” habla así del 50 % de la población, no es una opinión inocente, es discurso institucional con carga ideológica.
Luego se extrañan de que los jóvenes no se identifiquen como feministas y culpan a la Manosfera. El feminismo institucional no tiene nada que ver, claro.