⚠️ Cuidado, incautos.
El nuevo plan de Sánchez es un auténtico caballo de Troya electoral.
Por fuera: estabilidad macroeconómica, inversión privada, respeto a los contratos y moderación.
Por dentro: Asamblea Constituyente, el mismo instrumento que permite cambiar todas las reglas de juego, reescribir el capítulo económico de la Constitución y abrir años de confrontación e incertidumbre.
Han suavizado el lenguaje, escondido las propuestas más polémicas y sustituido la retórica radical por palabras como consenso, estabilidad y gobernabilidad
Si el plan original presentado al JNE era tan bueno, ¿por qué tuvo que ser reemplazado a solo seis días de la elección?
No es un cambio de proyecto.
Es un cambio de envoltorio.
Cuidado con los caballos de Troya: los incautos solo ven la madera; los prudentes se preguntan qué viene escondido dentro.
@SarahPerezSanta Porquería, malnacida. Dejáis en evidencia la doble moral e incoherencia de los zurdos, sólo te hizo una puta pregunta que no pudisteis responder.
“La derecha peruana arrasó en la primera vuelta”. La izquierda fue ampliamente derrotada.
Derecha 62%, centro 16%, izquierda 22%. Casi el 80% del país rechazó a la izquierda y sus propuestas.
Sánchez sacó un magro 12% y, si logra meterse a la segunda vuelta, lo hará bajo serios cuestionamientos por irregularidades denunciadas en la ONPE.
Keiko Fujimori lidera con contundencia y representa el voto de emprendedores, trabajadores, amas de casa, profesionales y campesinos que apuestan por estabilidad y progreso.
Hoy intentan deslegitimar ese voto y confundir al país, pero ya vimos a dónde llevan el caos y la improvisación. El Perú no quiere repetir esa historia.
No: el Perú eligió un rumbo. Y lo hará valer sin miedo ni complejos.
La decisión es clara: avanzar o retroceder.
Gran parte de la izquierda peruana atraviesa hoy una crisis más profunda que la ideológica: una crisis de coherencia y de principios.
Resulta patético ver cómo, sin el menor análisis ni vergüenza, termina respaldando a un candidato que ni siquiera genera respeto dentro de sus propias filas. No se trata de derecha o izquierda: se trata de estándares mínimos de decencia en la vida pública. La izquierda peruana es incoherente porque nunca ha sido realmente democrática y porque sigue anclada, de forma patológica, entre Stalin, Castro y Chávez.
Sánchez no representa ningún proyecto sólido ni una trayectoria transparente. Es un psicólogo titulado a los 31 años con dos décadas de vida pública oscura y mediocre, un operador político que traicionó a su propio mecenas Yehude Simon, se apropió de Juntos por el Perú y es reconocido como traidor y sin principios incluso por la izquierda que hoy lo tolera a regañadientes.
Todos en ese espectro saben que es una persona carente de moral y de escrúpulos. Ese patrón de rupturas, traiciones y cuestionamientos graves en su gestión pública —nepotismo, mochasueldos y múltiples denuncias— es lo que debería preocupar, mucho más que sus ideas.
En política, la consistencia y la integridad importan. Blindarlo o votar por él no fortalece a la izquierda: la degrada hasta convertirla en dama de compañía de un impresentable. Ya lo vivimos con Pedro Castillo.
Repetirlo es voluntarismo suicida.
Que nadie se equivoque: la izquierda representa tan solo una minoría del electorado peruano, alrededor del 20-22%. La derecha y el centro sumaron el 62% y el 18% restante en las últimas elecciones. Pretender imponer una narrativa distinta no fortalece la democracia, la distorsiona.
El Perú real —la mayoría de peruanos de bien— no debe seguirle el juego a esta izquierda ciega y necia que sigue el viejo manual leninista: “salvo el poder, todo es ilusión”. Un pensamiento que terminó con la vida de Lenin y que Stalin remató por el poder absoluto.
No más incapaces. Nunca un traidor. Los peruanos estamos obligados a no repetir el error.
Feliz 95° aniversario, San Isidro. Desde 1931, tu esfuerzo y ejemplo han marcado al Perú. Con tus calles arboladas y tu historia de grandeza, sigues inspirando. Que estos 95 años nos impulsen a construir un Perú más unido, como lo hemos hecho aquí. ¡Feliz día, querido distrito! ¡Sigamos iluminando al país!