a veces lo mejor que alguien puede hacer por nosotros es decepcionarnos. La decepción es lo único que nos quita las vendas de los ojos y, aunque muy difícilmente, también las del corazón
Pronto dejará de ser un proceso y será un testimonio. Si el proceso es fuerte, es porque la bendición es grande, recuerda que el oro se prueba con fuego.