Ayer fui a Ikea, sin exagerar se puede tomar desayuno, almorzar, tomar once y vivir 3 años dentro de esa tienda del demonio sin revisar todo lo que tiene.
Disculpen mi opinión tan de extremadamente izquierda. Pero estoy segura de que la salud, la educación y tener tres platos de comida en la mesa deberían ser derechos mínimos garantizados, no un puto lujo exclusivo para el que tiene plata.