La lealtad no se promete ni se jura, se demuestra con hechos. Se nota en la presencia, en la coherencia y, sobre todo, en la forma en que permaneces cuando ya no es cómodo hacerlo.
Tengo la MALÍSIMA costumbre de ser una persona tan observadora, que puedo notarlo TODO. Los detalles, los gestos, las palabras no dichas, las acciones... Y aunque nadie me diga que algo cambió, yo ya lo sé. Me rompo sola el corazón con mis propios pensamientos, y eso es lo peor.
Confirmo que todas las mujeres llegamos a esa etapa en donde no queremos más fiesta, ni personas, ni ruido y solamente buscamos el dinero y las ganas de salir adelante.
Escuchamos pero no juzgamos! Quiero salir de mi casa y tener vida social, pero cuando salgo y tengo vida social quiero volver corriendo a mi casa porque no soporto mucho la gente