He notado que las personas más rotas suelen ser las que más consuelan. Como si conocer la oscuridad les diera herramientas para alumbrar a otros. Curan con las mismas manos que aún intentan sanarse.
Podrán reemplazar mi persona pero jamás mi compañía, mi manera de ver la vida, mi sentido del humor, la manera en la que trato, mis gestos, y la atención que te pongo. Yo doy mucho porque soy mucho.