A mí no me aburre ni mucho menos me molesta que me cuentes todo lo que pasa por tu cabeza, tus problemas, tus miedos. Al contrario, me pone muy felíz, me encanta escucharte y que me tengas toda la confianza del mundo para contarme todo.
Solamente los que fuimos al colegio por la mañana conocimos el mayor de los placeres y era cuando sonaba el despertador y tu mamá te decía "Está lloviendo mucho, no vayas" y te tapabas hasta las orejas y seguías durmiendo.