@ansite20@uby77 Con las causas abiertas que tiene aún la etapa de M.R,que es de vergüenza,es para estar calladito.
Trama Kitchen (juicio en desarrollo).Jorge Fernández Díaz.
Caso Gürtel .Ana Mato (condenada)red de corrupción De Francisco Correa.
Imputados actuales ,Montoro
Hay más .🧐
@traumatogeek Si,shock hipovolémico ,yo lo viví con 25 años y me salvó la sangre de alguien ,bueno y la cirujana que encontró mi trompa de falopio rota,hay que donar ,yo no he podido nunca por el peso.
A mi no me preocupa Zapatero , estoy convencido que él tiene mucho más recursos para defenderse de la que le viene encima que tendremos nosotros cuando nos ajusten las cuentas cuando lleguen al gobierno estos
@traumatogeek ,Tengo 64 años ,la edad es para que te hagas una idea ,mi bisabuela era conocida curandera en tiempos de pacientes desahuciados en el salón de la Iglesia ,leprosos,heridas infectadas y quemados (tratados con miel y cera de abejas),yo no se el preparado pero curaba 👇
¡Esto es de vergüenza! Después de no se sabe cuántos años, vuelven a colocar el “juguete del viento” de César Manrique. Muy bonito, sí… pero la Plaza de la Puntilla da auténtica pena y, peor aún, es un peligro.
@CarolinaDarias@HectorJAleman@gemmartinezsol@LasCanteras
@andresmadrigalg@irisarriruiz@MAlbercocs@el_pais Te obliga el cambio brutal ,no encuentras lo que quieres y en su frescura como antaño,el mercado por lo menos en mi zona no es sombra de lo que era ,la mitad de los puestos son bares de tapas ,no queda comercio cercano ,solo turismo y restauración.
Recuerdo perfectamente el olor a asfalto caliente y el estruendo de los megáfonos en aquel Madrid de principios de los ochenta. Yo tenía quince años y, para mí, el 1 de mayo no era solo una jornada de lucha obrera; era una gincana política. Mientras los adultos coreaban consignas, yo me movía entre las banderas rojas, verdes y blancas con un objetivo casi febril: coleccionar pegatinas.
Iba de los sindicatos a los partidos, de las plataformas vecinales a los grupos de agitación. "Dame una, por favor", pedía sin descanso. Aquello se convirtió en una obsesión que me llevó a reunir más de 5.000 ejemplares diferentes entre 1982 y 1985. Era la iconografía de una democracia que estrenaba dientes. Hoy, esa colección descansa en un maletín, olvidada quizás bajo una capa de polvo en casa de mi padre, que este año ha cumplido 92 primaveras y es el último testigo directo de un mundo que ya no existe.
Él es de esa generación que vio cómo España pasaba del blanco y negro al color. Yo, aunque viví poco la dictadura, aún guardo el eco de su rigor. Recuerdo caminar por Vallecas y sentir ese respeto —mezclado con el temor propio de la época— al pasar frente al cuartelillo de la Guardia Civil. Es curioso cómo gira la vida y cómo maduran los juicios: hoy, en este nuevo siglo, miro a ese cuerpo con una admiración profunda por su servicio, lejos de las sombras que proyectaban sus muros en mi adolescencia vallecana.
Pero hoy es 1 de mayo y me pregunto qué ha quedado de aquel impulso de salir a la calle a gritar la desconformidad. El derecho a la protesta, ese músculo que tanto nos costó entrenar, parece hoy algo flácido o, peor aún, domesticado. En aquellos años, las manifestaciones eran bloques sólidos de reivindicación. Hoy, el mensaje se camufla, se diluye entre selfis y eslóganes precocinados para las redes sociales. La indignación parece tener una obsolescencia programada: dura lo que tarda en bajar el "scroll" de la pantalla.
Las demandas, sin embargo, son las mismas, pero con un envoltorio más brillante y vacío. Hablamos de mejoras laborales, de alquileres imposibles , de guerras que no se entienden, de políticos más o menos sospechosos, de violencia cerca de casa, de horrores de un nuevo siglo, mientras el coste de la vida vuela en reactor. A veces me detengo frente al mostrador de una frutería y trato de hacer memoria. No sabría decir si antes, con mucho menos dinero en el bolsillo, se llenaban más bolsas en el mercado de las que llenamos hoy. Lo que sí sé es que ahora compramos aire y plástico. Vivimos en la era del embalaje, donde el continente importa más que el contenido, y donde la comida parece un producto de laboratorio envuelto en celofán.
Y qué decir de la igualdad. En mis tiempos de las 5.000 pegatinas, la presencia de la mujer en la lucha era una llama que empezaba a arder con fuerza, pero hoy vemos que, aunque el discurso ha ganado la batalla cultural, la realidad sigue siendo terca.
España ha cambiado, nosotros hemos cambiado, pero el 1 de mayo sigue siendo ese espejo incómodo que nos devuelve una imagen de lo que no hemos logrado resolver. La protesta se ha vuelto líquida, se ha dispersado en mil causas fragmentadas que a menudo olvidan la raíz: la dignidad del pan y del trabajo. Aquel chaval de quince años que corría por Vallecas buscando una pegatina de la UGT, de CCOO o del partido de turno, creía que el futuro sería un lugar donde los derechos se daban por sentados y la prosperidad era una escalera mecánica.
Hoy, mientras imagino ese maletín en casa de mi padre, me doy cuenta de que esas pegatinas eran los ladrillos de una ilusión. Celebrar este día hoy es mi manera de no olvidar que, aunque ahora miremos a las instituciones con otros ojos y valoremos el orden de un país moderno, el corazón de la calle no debe dejar de latir. Aunque el salario no llegue, aunque el plástico nos inunde y aunque la protesta se diluya en el ruido digital, el 1 de mayo debe seguir siendo el día en q recordemos que el bienestar no es un regalo
@andresmadrigalg No para todos es tan fácil ,es un plato fácil,pero no hablo del plato ,te engancha la historia y terminas oliendo ,eres un artista.👏👏👏👏
ROMA LE PUSO UNA ESTATUA. A tu dolor crónico no le ponen ni nombre.
Cornelia. Siglo II antes de Cristo. Doce hijos. Solo tres sobrevivieron. Rechazó casarse con el mismísimo faraón de Egipto. Dijo que tenía que educarlos.
Un día una patricia le enseñó sus joyas. Cornelia llamó a sus hijos y contestó:
— He aquí mis joyas.
Roma le levantó la primera estatua del Foro dedicada a una mujer. No decía hija de Escipión. Decía madre de los Graco.
Hace dos mil años Roma entendió que lo que ella hacía sostenía una civilización entera.
@Medicilio es de esas personas que te dejan con la cabeza dando vueltas. Lleva en redes muchísimo más tiempo que yo. Es una de las personas que sigo y admiro desde hace años. Aunque en temas sociales no siempre opinamos lo mismo.
Pero es una maravilla hablar con gente que te hace dudar y pensar en cada conversación.
Su compromiso con la salud femenina es férreo. Y sabe un rato de dolor crónico, ¡vaya si sabe! como anestesista y como paciente. Pero además es una escritora con décadas de pluma. Y eso se percibe en cada página.
Su libro. “Ser mujer es perjudicial para la salud”. Empecé a leerlo y no pude soltarlo hasta la última página. Fatiga crónica. Alzheimer precoz. Depresión posparto. Endometriosis. La cesárea como única cirugía mayor abdominal sin baja propia.
Las mujeres no fuimos vistas en medicina hasta 1993. La revolución que ella propone no es desde el victimismo.
Es desde la información y el conocimiento. Porque esa es la única manera de recuperar nuestro lugar en la historia.
Este libro es la estatua en el Foro dos mil años después.
#LaTraumatologaGeek