Si prestas atención a los patrones de tu vida te darás cuenta de que todo siempre sale bien. Todo siempre te lleva a un destino mayor. Siempre creces y las cosas que crees que no puedes sobrevivir, de alguna manera divinamente las superas. Así es la vida. Siempre recuerda eso.
Jamás, ni por descuido o por venganza se tocan las heridas de los demás. Las vulnerabilidades siempre se respetan y nunca se aprovechan, porque somos lo que hacemos con la confianza que nos dan.
Es como irónico que para transitar un duelo se necesita recordar mucho, llorar y extrañar todo el tiempo. Un exceso de memoria para que más tarde se le reste potencia a lo que significa esa persona. Para que sea tolerable la ausencia primero hay que recordarle por última vez.
La calidad de un vínculo se mide en la capacidad de afrontar el malestar que supone construir y no en la ausencia de conflictos. No es huir de la incomodidad para estar eternamente, es intentar resolver lo que pasa y tolerarla, dure lo que dure