Se aprobó nuestro proyecto que autoriza a la policía de la provincia de Neuquén a utilizar armas menos letales.
Agradezco epecialmente a los dipudados Claudio Dominguez y Ernesto Novoa por el apoyo recibido. @ernestonovoaok
Sra. Cristina Fernández de Kirchner:
Le pido disculpas qué no le he podido escribir antes pero estaba ocupado resolviendo temas muy importantes para el bienestar de los argentinos de bien.
En primer lugar parece que le cuesta más trabajo entender una simple metáfora que mostrar su título de abogada y/o sus casos exitosos que sustentan su inmensa fortuna o entender algo de teoría económica.
En segundo lugar le cuento que gracias a esas idioteces (según Ud.) que repetí durante años, estamos bajando la inflación. De hecho, la mayorista pasó del 54% al 2%, mientras que la minorista lo hizo de 25,5% al 3,5% por lo tanto, parece que lo estamos haciendo mucho mejor que su gobierno, ya que cada vez que Usted estuvo al frente de la administración siempre superó la inflación de su predecesor.
Respecto al cierre del BCRA, le cuento que antes de cerrarlo, para que no derive en una hiper hay que sanearlo, tal que se recomponga el patrimonio y así poder rescatar los pasivos. En ese sentido le cuento, las LEFI y las LECAPS son deuda que siempre debería haber estado en cabeza del tesoro (ya que Usted financiaba el déficit con emisión y el BCRA colocaba títulos para tratar de mitigar el impacto inflacionario de corto). Al mismo tiempo le cuento que Ustedes dejaron deuda por SIRAs y Dividendos por USD 60.000 millones y RIN negativas en USD 11.500 millones y una pérdida no reconocida por USD 45.000 millones. Por ende si aún no lo cerramos es porque estamos arreglando este desastre que causó su gestión. Pero no tenga dudas que hoy estamos mucho más cerca de hacerlo de lo que Usted puede entender. A su vez, como Usted tiene un punto (incorrecto) sobre el tema deuda, le cuento que en estos 10 meses la hemos reducido en USD 46.000 millones.
Finalmente respecto al caso de atender la situación de los más vulnerables le cuento que la mejor política social es bajar la inflación (algo que estamos haciendo) y crear empleo genuino (no como Usted que la falta de creación de empleo genuino la cubría con ñoquis militantes en el Estado) algo en lo que estamos trabajando cada día vía respeto de los derechos de propiedad, bajando la inflación, quitando regulaciones, haciendo reformas estructurales y bajando el riesgo país. Es más, si revisa el trabajo reciente de González Rosada de la UTDT, verá que hemos bajado la pobreza del 57% (fruto de sincerar el desastre que Usted dejó) al 49%.
Por último, agradezco sus posteos en dos direcciones: (1) deja en evidencia su ignorancia e impericia para llevar a cabo los destinos de un país, salvo que su objetivo sea destruirlo; y (2) me permite disfrutar el placer de hacer docencia. La espero ansisoso con su próxima barbaridad.
CIAO!
AEROLÍNEAS: LOS MALOS POLÍTICOS QUE NOS ENCADENAN AL FRACASO
Aerolíneas Argentinas es un enorme problema para los argentinos. A diferencia de lo que nos hicieron creer con el relato de la soberanía aérea y su supuesto rol social, tener una aerolínea estatal que nos cuesta a todos los argentinos cientos de millones de dólares al año, es claramente un problema muy grande.
Desde hace mucho tiempo, el problema no es si es estatal o privada, sino que el problema es el déficit que se genera y cómo ha ido impidiendo que otras aerolíneas privadas se desarrollen. ¿Tiene sentido gastar tanto dinero cuando claramente otras aerolíneas hacen lo mismo sin subsidio?
Los privilegios que fueron generando los diferentes sindicatos son la causa principal de su tremenda improductividad. Sindicatos anclados en el poder hace años que lucharon siempre para mantener sus privilegios y evitar la competencia. Combatiendo la competencia, impidieron que el sector aéreo se desarrolle, para argumentar que sin aerolíneas el país queda desconectado. Recuerdan cómo los sindicatos y los K combatían a LATAM, recuerdan cuando los sindicatos se resistían a que entren las low cost y asustaban diciendo que iba a haber una “lluvia de cadáveres”. ¡Cuánto cinismo!
¿Qué mejor para un piloto que haya más aviones volando por todo el país? ¿Qué mejor para el sector que haya más aeropuertos, más aerolíneas, más competencia y más argentinos accediendo a volar en avión? ¿Qué mejor para cada provincia que haya más rutas aéreas, que no solo las conecten con Buenos Aires, sino entre todas ellas? Parece ridículo estar haciéndose estas preguntas, pero es lo que votan cuando votan en contra de que Aerolíneas pueda privatizarse. Es lo que eligen los que no quieren que el sector aéreo se desarrolle, por ignorancia o por acuerdos con los sindicatos que nos encadenan al fracaso.
Aerolíneas le requirió para su funcionamiento a todos los argentinos 10.000 millones de dólares en los últimos años. Esto equivale a 5.000 kilómetros de autopistas, que hoy podríamos tener en todo el país.
Al principio de nuestra gestión, decían que la apertura a nuevas compañías iba a destruir a Aerolíneas y la realidad es que Aerolíneas creció, voló más que nunca, tuvo mayor cantidad de frecuencias, más pasajeros transportados y más rutas. Trabajando para el país, para los argentinos, con más competencia generamos más crecimiento.
Aerolíneas Argentinas ya tiene más de 75 años. En su trayectoria, altamente deficitaria, sé que constituyó una identidad con grandes profesionales que hoy son rehenes de pésimas gestiones, relatos politizados y sindicatos que con actitudes patoteras no les permitieron explotar su potencial. Me genera mucha tristeza ver gran parte de los empleados, que quieren trabajar, crecer, volar y llevar su pasión más allá, sufran las consecuencias de tanta irresponsabilidad.
Claramente, sosteniendo una empresa ineficiente con subsidios no la hacemos más competitiva, pero la resistencia de un sector de la mala política, la pésima política, aquella que impide y tiene de rehén a los argentinos, es la que no permite ese crecimiento. Esos malos políticos y esos sindicatos destructivos quedaron anclados en la década del 50, donde tener una línea aérea estatal era sinónimo de soberanía. Hoy ningún país de la región tiene línea aérea estatal, y en todos hay muchos más vuelos por pasajeros, muchas más rutas, y mucho mayor desarrollo del sector aéreo, sin costarle un peso al estado.
El sector aéreo es una fábrica de empleo fenomenal, un acelerador del potencial que tenemos en nuestro país. Mantenerlo encadenado con ideas vetustas refleja el atraso intelectual y el poco entendimiento de cómo funciona el mundo con la agravante de que el daño que generan estanca por décadas en el futuro de los argentinos.
Veo a un equipo económico que con coraje y agallas, está haciendo una transformación muy profunda en la economía de nuestro país. Siento que tenemos que acompañar y empujar para que esa transformación se logre porque estoy convencido, de que si se logra, definitivamente todos los argentinos vamos a estar mejor.
Hoy estuve en @radioconvos899 hablando con @jairostraccia y su equipo sobre este tema y algunas cosas más.
[Entrevista completa https://t.co/0l5Aa4L83t ]
En el programa de hoy hice un informe sobre los apellidos politicos detrás de los registros automotor y mencioné a @Guillodietrich. Fue un error. Quien figura es un homónimo del ex ministro. Fue corregido el dato al aire y ahora lo hago por este medio. Las disculpas del caso 🙏🏻
JUGARSE LA PIEL
Nuestro país tiene muchísimos problemas. ¿Y soluciones? Podrá haber muchas. Pero creo que la única válida es la que se lleva adelante.
Vengo viendo a economistas, analistas y periodistas que critican “la licuadora” vs. “la motosierra”, la eventual falta de un plan económico o las disidencias frente a la política cambiaria o monetaria y tiendo a sentirme incómodo con la displicencia de los tribuneros hacia los que están trabajando para transformar la realidad, que arriesgan su piel (algo que viví y entiendo lo que se siente).
El partido es supercomplejo y los jugadores que están en la cancha, el equipo económico, no solo tuvo las agallas de agarrar la papa caliente, sino que es realmente muy bueno. Mientras, veo a algunos que, desde la comodidad de la tribuna, se ponen en observadores críticos, marcando con liviandad cada paso que, según ellos, está mal dado y sentencian lo que se debería hacer.
Más allá de esa cuestión actitudinal, que la vimos y sufrimos en nuestro gobierno, donde van limándote desde tu mismo espacio de ideas, hay una cuestión de fondo con la que disiento profundamente con estos observadores.
Argentina tiene un dramático problema económico que parte de la política. Es histórico. La política, o malgasta y genera déficit (el ADN del kirchnerismo), o no está de acuerdo con los ajustes necesarios. Lo describe muy bien Juan Carlos Torre en su libro “Una temporada en el 5 piso”, donde se ve cómo lentamente el Plan Austral va camino al fracaso porque Alfonsín cede a las presiones del ala política del radicalismo, contrariamente a los consejos de Sourouille y su equipo. Terminó en una tragedia económica.
Lo vimos en el gobierno de De La Rúa muy claramente y también en nuestro gobierno. Solo recordar las críticas que recibimos por los aumentos de tarifas desde miembros de nuestra alianza muestran la dificultad de que “la política” entienda la imperiosa necesidad de ordenar las cuentas públicas.
El gobierno de Javier Milei es el primer gobierno en décadas que no solo está convencido de la necesidad del equilibrio fiscal, sino que no tiene esa tensión interna con la política. Tensión que existió siempre y fue la traba al cambio estructural. Muchos dicen que la debilidad de Milei radica en que no tiene gobernadores ni intendentes. En que no tiene aparato. Yo, por el contrario, veo ahí una fortaleza ya que no cuenta con esas restricciones que tuvieron los ciclos que pretendieron ordenar las cuentas económicas como algo prioritario.
Toda la fuerza política que gobierna Argentina hoy es fundamentalista del equilibrio fiscal, de bajar gasto público y de reducir impuestos. Lo dijeron en campaña y es esa la razón por la que pudieron hacer este fenomenal ajuste, que era inevitable. Y lo hicieron sin ser culposos.
Creo que estamos viviendo algo histórico que muchos no están ponderando correctamente. Más de una vez pensé que acomodar las cuentas públicas en Argentina era imposible. Hoy veo no solo que se podía, sino que se hizo rápido, de una forma que es muy estructural y contra todos los pronósticos, con un admirable apoyo de la gente a lo que se suma una gran esperanza por el futuro de nuestro país.
Es cierto que la inflación ayudó, pero la inflación fue parte de la herencia. El gobierno de Alberto Fernández, Sergio Massa y Cristina Kirchner la usaba para regalar tarifas, comprar voluntades y financiar el plan platita. El gobierno de Milei, en cambio, usó la inflación para acelerar el ajuste fiscal.
Siento que cada uno debería ser más responsable, menos tribunero y pensar en qué podemos aportar en este proceso histórico que estamos viviendo desde lo económico. Porque es la solución que se está llevando adelante y si seguimos avanzando en esta dirección y con esta convicción, definitivamente nuestro país ingresará en un proceso de prosperidad económica que mejorará profundamente la vida de los argentinos para siempre.