Vivimos en un mundo donde el funeral es más importante que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto.
Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido.
Todas tenemos una amiga que es una obsesa de la puntualidad y que te quiere mucho aunque sepa que tú llegas un poco tarde siempre.
Y si tú no la tienes, es que eres tú.