La depresión funcional también existe. Trabajas, bromeas, cuidas a los que te rodean, te arreglas y sigues como si nada estuviera pasando; pero mentalmente te estás ahogando en tus propios pensamientos y nadie lo sabe.
Todos tenemos un pasado en el que tal vez no tomamos las mejores decisiones. Ninguno de nosotros es completamente inocente ni absolutamente culpable. Pero todos los días tenemos un nuevo comienzo y una nueva oportunidad para ser una mejor persona de lo que éramos ayer.
Cuando llegas a tu casa, entras a tu habitación y se te ponen los ojos llorosos porque tienes tantas cosas en la cabeza que no sabes cómo gestionarlas y ya ni sabes qué hacer con tu vida. Es horrible sentirse así.